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29 septiembre, 2011

Acercar culturas por medio del arte

Por: Carla Bettinelli.

En plena avenida Santa Fe, un antiguo pórtico rojo esconde una galería comercial que se ha convertido en un lugar de múltiples expresiones artísticas. Dos de esos espacios propician el intercambio con otras culturas.


[showtime]

 

Al cruzar la puerta roja, instantáneamente queda atrás el bullicio de la avenida Santa Fe; un apacible silencio rodea el lugar. El Patio del Liceo, galería que debe a su nombre a que en los años 20 era el Liceo Nacional de Señoritas Nro. 1 José Figueroa Alcorta, es hoy un punto de encuentro de artistas.

Las antiguas salas se reformaron y devinieron en locales, ahora empapados de aires bohemios. Galerías de arte, artesanos, anticuarios, locales de diseño, un museo de arte contemporáneo y librerías forman parte de este entramado urbano. Con un patio central, esta galería que desborda de estímulos visuales —hay arte por todos lados— es un epicentro del arte joven.

En este contexto se encuentra el espacio La Ene (Nuevo Museo Energía de Arte Contemporáneo), un museo sin colección y que «no la necesita». Así lo explica a El Gran Otro su coordinadora, Gala Berger: «No había en la ciudad de Buenos Aires un museo de arte contemporáneo; el Museo de Arte Moderno abrió hace poco, porque estuvo cerrado. Entonces nosotros decidimos hacer uno. Como a partir de 2006 el ICOM (Consejo Internacional de Museos) dice que no hace falta tener colección, mientras haya trabajo con la comunidad, empezamos a proyectar ideas de educación, de acercar a la comunidad ciertos lenguajes de arte contemporáneos que tal vez no son los acostumbrados».

Entre sus acciones, crearon un proyecto de residentes mediante el cual, después de un proceso de selección, invitan a artistas jóvenes que se quedan entre uno y tres meses —depende de la inspiración— a trabajar in situ. En el primer piso de La Ene cuentan con un lugar de trabajo donde reciben asistencia en la realización del proyecto y luego realizan un estudio abierto de la obra creada. Berger aclara que se exhibe lo que el artista realizó acá en Buenos Aires. Hasta ahora pasaron por este programa un artista taiwanés, uno brasileño, uno chileno y actualmente un peruano.

La Ene cumplió recientemente su primer aniversario. En palabras de Sofía Dourron, quien se encarga de la Asociación de Amigos de la institución: «un año de vida es la confirmación de que existe la posibilidad de un museo diferente, un museo útil, dinámico, al servicio de la comunidad artística».

El proyecto Munguau, del que Berger es a su vez codirectora, también se propone acercar comunidades. Creado en septiembre de 2009, con base en la Argentina y Corea, su objetivo es promover el intercambio cultural entre argentinos y coreanos, y se centra principalmente en el arte contemporáneo y la cultura joven.

La palabra «Munguau», acrónimo formado por mun y guau, ambas onomatopeyas del ladrido perruno en sus respectivos idiomas, recuerda cuán disímiles son estas culturas y refleja a su vez cómo ambas pueden integrarse a través del diálogo.

El grupo se enriquece con esta pluralidad y proclama como uno de sus objetivos «intercambiar ideas, información, arte y otros aspectos de nuestras culturas a fin de promover el entendimiento mutuo entre dos naciones distantes».

En sus inicios, Munguau realizó una convocatoria abierta, dentro de las categorías de artes visuales, video y música. Desde ese entonces, crearon una galería virtual donde exhiben las obras y un «muro de comunicación» en ambos idiomas, realizan exhibiciones en los dos países, y han estado presentes en ArteBA y la Noche de los Museos. Además, el proyecto fue declarado de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Por estos días, festejan su segundo año en esta galería y han convocado a un festejo en el cual, con espíritu integracionista, se entremezclan la cultura asiática y la cultura porteña.

 

Por: Carla BettinelliPor: Carla Bettinelli.

En plena avenida Santa Fe, un antiguo pórtico rojo esconde una galería comercial que se ha convertido en un lugar de múltiples expresiones artísticas. Dos de esos espacios propician el intercambio con otras culturas.


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Al cruzar la puerta roja, instantáneamente queda atrás el bullicio de la avenida Santa Fe; un apacible silencio rodea el lugar. El Patio del Liceo, galería que debe a su nombre a que en los años 20 era el Liceo Nacional de Señoritas Nro. 1 José Figueroa Alcorta, es hoy un punto de encuentro de artistas.

Las antiguas salas se reformaron y devinieron en locales, ahora empapados de aires bohemios. Galerías de arte, artesanos, anticuarios, locales de diseño, un museo de arte contemporáneo y librerías forman parte de este entramado urbano. Con un patio central, esta galería que desborda de estímulos visuales —hay arte por todos lados— es un epicentro del arte joven.

En este contexto se encuentra el espacio La Ene (Nuevo Museo Energía de Arte Contemporáneo), un museo sin colección y que «no la necesita». Así lo explica a El Gran Otro su coordinadora, Gala Berger: «No había en la ciudad de Buenos Aires un museo de arte contemporáneo; el Museo de Arte Moderno abrió hace poco, porque estuvo cerrado. Entonces nosotros decidimos hacer uno. Como a partir de 2006 el ICOM (Consejo Internacional de Museos) dice que no hace falta tener colección, mientras haya trabajo con la comunidad, empezamos a proyectar ideas de educación, de acercar a la comunidad ciertos lenguajes de arte contemporáneos que tal vez no son los acostumbrados».

Entre sus acciones, crearon un proyecto de residentes mediante el cual, después de un proceso de selección, invitan a artistas jóvenes que se quedan entre uno y tres meses —depende de la inspiración— a trabajar in situ. En el primer piso de La Ene cuentan con un lugar de trabajo donde reciben asistencia en la realización del proyecto y luego realizan un estudio abierto de la obra creada. Berger aclara que se exhibe lo que el artista realizó acá en Buenos Aires. Hasta ahora pasaron por este programa un artista taiwanés, uno brasileño, uno chileno y actualmente un peruano.

La Ene cumplió recientemente su primer aniversario. En palabras de Sofía Dourron, quien se encarga de la Asociación de Amigos de la institución: «un año de vida es la confirmación de que existe la posibilidad de un museo diferente, un museo útil, dinámico, al servicio de la comunidad artística».

El proyecto Munguau, del que Berger es a su vez codirectora, también se propone acercar comunidades. Creado en septiembre de 2009, con base en la Argentina y Corea, su objetivo es promover el intercambio cultural entre argentinos y coreanos, y se centra principalmente en el arte contemporáneo y la cultura joven.

La palabra «Munguau», acrónimo formado por mun y guau, ambas onomatopeyas del ladrido perruno en sus respectivos idiomas, recuerda cuán disímiles son estas culturas y refleja a su vez cómo ambas pueden integrarse a través del diálogo.

El grupo se enriquece con esta pluralidad y proclama como uno de sus objetivos «intercambiar ideas, información, arte y otros aspectos de nuestras culturas a fin de promover el entendimiento mutuo entre dos naciones distantes».

En sus inicios, Munguau realizó una convocatoria abierta, dentro de las categorías de artes visuales, video y música. Desde ese entonces, crearon una galería virtual donde exhiben las obras y un «muro de comunicación» en ambos idiomas, realizan exhibiciones en los dos países, y han estado presentes en ArteBA y la Noche de los Museos. Además, el proyecto fue declarado de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Por estos días, festejan su segundo año en esta galería y han convocado a un festejo en el cual, con espíritu integracionista, se entremezclan la cultura asiática y la cultura porteña.

Por: Carla BettinelliPor: Carla Bettinelli.

En plena avenida Santa Fe, un antiguo pórtico rojo esconde una galería comercial que se ha convertido en un lugar de múltiples expresiones artísticas. Dos de esos espacios propician el intercambio con otras culturas.


[showtime]

Al cruzar la puerta roja, instantáneamente queda atrás el bullicio de la avenida Santa Fe; un apacible silencio rodea el lugar. El Patio del Liceo, galería que debe a su nombre a que en los años 20 era el Liceo Nacional de Señoritas Nro. 1 José Figueroa Alcorta, es hoy un punto de encuentro de artistas.

Las antiguas salas se reformaron y devinieron en locales, ahora empapados de aires bohemios. Galerías de arte, artesanos, anticuarios, locales de diseño, un museo de arte contemporáneo y librerías forman parte de este entramado urbano. Con un patio central, esta galería que desborda de estímulos visuales —hay arte por todos lados— es un epicentro del arte joven.

En este contexto se encuentra el espacio La Ene (Nuevo Museo Energía de Arte Contemporáneo), un museo sin colección y que «no la necesita». Así lo explica a El Gran Otro su coordinadora, Gala Berger: «No había en la ciudad de Buenos Aires un museo de arte contemporáneo; el Museo de Arte Moderno abrió hace poco, porque estuvo cerrado. Entonces nosotros decidimos hacer uno. Como a partir de 2006 el ICOM (Consejo Internacional de Museos) dice que no hace falta tener colección, mientras haya trabajo con la comunidad, empezamos a proyectar ideas de educación, de acercar a la comunidad ciertos lenguajes de arte contemporáneos que tal vez no son los acostumbrados».

Entre sus acciones, crearon un proyecto de residentes mediante el cual, después de un proceso de selección, invitan a artistas jóvenes que se quedan entre uno y tres meses —depende de la inspiración— a trabajar in situ. En el primer piso de La Ene cuentan con un lugar de trabajo donde reciben asistencia en la realización del proyecto y luego realizan un estudio abierto de la obra creada. Berger aclara que se exhibe lo que el artista realizó acá en Buenos Aires. Hasta ahora pasaron por este programa un artista taiwanés, uno brasileño, uno chileno y actualmente un peruano.

La Ene cumplió recientemente su primer aniversario. En palabras de Sofía Dourron, quien se encarga de la Asociación de Amigos de la institución: «un año de vida es la confirmación de que existe la posibilidad de un museo diferente, un museo útil, dinámico, al servicio de la comunidad artística».

El proyecto Munguau, del que Berger es a su vez codirectora, también se propone acercar comunidades. Creado en septiembre de 2009, con base en la Argentina y Corea, su objetivo es promover el intercambio cultural entre argentinos y coreanos, y se centra principalmente en el arte contemporáneo y la cultura joven.

La palabra «Munguau», acrónimo formado por mun y guau, ambas onomatopeyas del ladrido perruno en sus respectivos idiomas, recuerda cuán disímiles son estas culturas y refleja a su vez cómo ambas pueden integrarse a través del diálogo.

El grupo se enriquece con esta pluralidad y proclama como uno de sus objetivos «intercambiar ideas, información, arte y otros aspectos de nuestras culturas a fin de promover el entendimiento mutuo entre dos naciones distantes».

En sus inicios, Munguau realizó una convocatoria abierta, dentro de las categorías de artes visuales, video y música. Desde ese entonces, crearon una galería virtual donde exhiben las obras y un «muro de comunicación» en ambos idiomas, realizan exhibiciones en los dos países, y han estado presentes en ArteBA y la Noche de los Museos. Además, el proyecto fue declarado de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Por estos días, festejan su segundo año en esta galería y han convocado a un festejo en el cual, con espíritu integracionista, se entremezclan la cultura asiática y la cultura porteña.

Por: Carla Bettinelli