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El Gran Otro | Lunes 10 de Diciembre de 2018

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Butterfly, el niño que solo busca ser Maxine

Butterfly, el niño que solo busca ser Maxine
Por Laura Farías

 

Max, un niño de 11 años, asegura que desde los 5, experimenta que desea ser una niña. En este pensamiento se centra el desarrollo de la mini serie británica, dividida en tres capítulos y que se puede ver en Argentina desde el 29 de octubre a través de DIRECTV On y Play.

De origen británica, los protagonistas principales son Anna Friel (ya ganadora de un Emmy Internacional por su protagónico en Marcella) como la madre de Max y bajo el nombre de Vicky; Emmett Scalan (quien trabajó en The Fall) su padre, bajo el nombre de Stephen y Callum Booth – Ford que debuta como Max, y quien luego deriva su nombre en Maxine. La mini serie fue escrita por Tony Marchant y dirigida por Anthony Byrne.

La trama realmente es controvertida. Lleva a la reflexión, a la culpa, a los miedos, a la incertidumbre y a la resolución de la aceptación para una posible felicidad. Lo psicológico en cada uno de los personajes, los silencios, lo que callan, lo que quieren, lo que sienten, forman parte de esta transformación de Max en Maxine y por eso, es bien puesto el nombre del film Butterfly (mariposa en inglés) insecto que en su proceso se convierte  a otro cuerpo y con las características propias de las mariposas. Esto último se lo puede pensar como una analogía y la mini serie en sí como una situación que no escapa de realidades posibles y contemporáneas y como las abordan, en este caso, la familia de Max.

Los pasos en la serie son claros. Las escenas son concretas y reflejan todas las situaciones en tomas cinematográficas y guionadas, bien resumidas, sobre los procesos psicológicos y sentimentales por los que pasa tanto Max como su entorno. No hay ocultamientos, sí miradas; pero al final las palabras son dichas por cada uno de los miembros de la familia y más por Max o «Maxine», que finalmente exige un día que lo llamen de esa manera.

El padre, Stephen, abandona la familia cuando Max tenía 8 años, no porque no la amara, sino porque no podía soportar esa transformación que estaba viendo en su único hijo varón. Luego las visitas de fin de semana, como ocurre en toda familia separada, llevaban al ocultamiento del comportamiento de Max por ser aceptado por su padre, viéndose jugar al fútbol con él, entre otras actividades.

Su madre y su hermana, por otro lado, dejan que Max, sea Maxine. Lo dejan vestirse con ropa femenina, pintarse, cantar y bailar como lo haría cualquier niña de su edad; pero solo en casa. En ese contexto Max se siente contenido, pero desea la aprobación de su padre, le dice que «lo está intentando y que vuelva a la casa».

El límite de los deseos de Max tanto para con su padre, familia y aceptación de su condición llega al límite cuando intenta cortarse las venas y en otra ocasión, cortarse su miembro sexual porque asegura que «no lo soporta más y que éste está cambiando».

 

Claro, Max / Maxine está entrando a la pubertad y los cambios en su cuerpo llegan y él los rechaza.

Luego de estos episodios que trajeron llanto y dolor en la familia, el padre por pedido de su hijo y porque realmente sabe que lo ama, decide volver y se apresta a dialogar luego de muchas idas y vueltas con su madre, para buscar una solución. El punto es que al principio creen que es temporal, que está en pleno crecimiento, que su mente va a cambiar, pero eso no sucede. Cada día, Max y sus deseos de ser niña son más fuertes y de alguna manera, obliga y presiona a su familia a que lo quieran así. Temen por su vida y lo aceptan.

El desarrollo de la mini serie contiene conflictos, discusiones, momentos de pensamientos profundos y callados por cada uno de los que componen la familia, pero también hay escenas de discusión, de enojos, de culpa, en especial de quienes están a su alrededor, porque Max sabe qué es lo que quiere y para él no significa un problema de identidad, sino que al fin al cabo busca su cambio y busca que así lo acepten.

Luego de consultar a una clínica donde comienzan una terapia familiar, le niegan aún por su edad inyecciones que pueden retrasar su cambio hormonal como hombre. Este es otro punto de conflicto, porque su madre Vicky está dispuesta a todo para que su hijo no se haga daño y además pueda ser feliz. Su padre Stephen, por otro lado, aún le cuesta aceptar que los cambios sean tan pronto.

En este desarrollo y clima de confusión, su madre lleva a Max, sin permiso de su padre, a Boston, EEUU, donde puede recibir un tratamiento -que si bien es caro y no le importa el valor- haría que finalmente pueda empezar a transformarse en Maxine, con inyecciones hormonales.

Luego de disputas judiciales por llevarlo sin consentimiento de su padre y que interviniera la justicia, vuelven al hogar y comienzan nuevamente otra terapia familiar. Finalmente, Stephen, se da cuenta que la negación no es el mejor camino y la familia, su hermana -que siempre lo apoyó a su hermano, pero que en algún momento también se sintió como abandonada por sus problemas- y sus abuelos, aceptan que Max sea Maxine y logran, luego de varias reuniones  y aprobaciones clínicas, que comience a recibir las inyecciones hormonales que lo definirán como mujer.

Una mini serie corta, pero que conlleva temas actuales. Butterfly es una muestra de las tantas situaciones que existen en nuestra sociedad y en el mundo, y su desarrollo, una de las formas de enfrentarlas.