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El Gran Otro | Jueves 18 de Octubre de 2018

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El MAM Chiloé, un mito hecho realidad

Entrevista de Veronique de Miguel a Eduardo Feuerhake (director del Museo de Arte Moderno Chiloé)

 

El Chile austral guarda la magia de la isla de Chiloé, donde un increíble museo de arte moderno se funde con el paisaje y los mitos.

 

En su página de inicio, el MAM Chiloé se presenta de la siguiente manera: «El Museo de Arte Moderno Chiloé existe desde 1988 y desde ese momento su misión es difundir el arte contemporáneo, en todas sus manifestaciones posibles y libre de criterios ideológicos o religiosos, desde un escenario digno e independiente».

Chiloé es una gran isla reinante en un archipiélago al sur del mundo. Chile austral. Aislada, con una diversidad biológica única y endémica. Una población escasa, debajo de los 200.000 habitantes (según estadísticas de hace 10 años), y una tradición cultural diferente de la chilena continental. Aquí se mezclan las culturas indígenas e hispánicas, y se han instalado leyendas, mitos y tradiciones que entran en el mundo de lo místico, lo sobrenatural.

En este entorno nació en 1998 este museo increíble, desafío de lo establecido y muestra de voluntades artísticas fuera de lo común.

Su director, Eduardo Fehuerhake, tiene en esta ocasión la deferencia de conversar con nosotros acerca de este proyecto orgánico que respira como la tierra en la que se asienta. «Museo de Arte Moderno», «Templo del Arte», «Centro de Arte Contemporáneo», «Territorio Independiente del Arte» o «Centro Activo», el MAM Chiloé abre su intimidad para compartir los logros y los sueños que guarda.

 

¿Podría darnos una breve impresión de lo que supone para usted, como director y como amante de la cultura, el MAM Chiloé?

El MAM es para mí el mejor de los ejemplos de cómo una idea en el aire puede llegar a cristalizar. La cultura en sí misma, y sobre todo su desarrollo, ha llegado a ser en nuestros países americanos una utopía, por lo que la creación de una institución cultural desde la nada y sin subvención alguna nos ha demostrado que es posible la transformación de la utopía en un hecho físico, real. Para mí, el MAM es un gran logro y orgullo, una alegría.

 

Chiloé es una belleza natural ubicada a 1.200 km de la capital de Chile. El misticismo y la magia fluyen de todas sus connotaciones culturales. ¿Cuál fue el impulso original de crear y hermanar el arte moderno desde ahí con el resto de los grandes museos del mundo, como el MoMA de Nueva York o el Moderna Museet de Estocolmo?

El propósito fue crear un gran museo más para este mundo, como el Moderna Museet de Estocolmo, el Louisiana en Dinamarca o el MoMA de Nueva York, un museo que presentara pública y gratuitamente la enorme y diversa producción de arte contemporáneo que se realiza en nuestro país. Lo hicimos realidad en esta isla mágica de Chiloé, en momentos en que los espacios culturales en Chile, más que abrirse, se cerraban, durante el año 1988.

La isla de Chiloé está cargada de tradición mitológica, y el proyecto del MAM es algo así como un mito hecho realidad. Pasamos de tener una idea, que podía parecer muy poco aterrizada, a ser hoy, luego de 24 años, un centro activo de arte contemporáneo, con una colección que reúne la obra de más de 300 artistas chilenos, una larga lista de exposiciones y actividades, y el ejercicio constante que nos entregan nuestros talleres en residencia. El impulso inicial que hizo posible crear el Museo es el mismo impulso que sigue viviendo en nosotros y que hace posible que el MAM siga vivo día a día, es un proyecto y un trabajo que no tienen fin y que se van reinventando a través del tiempo, reactivando, actualizando, etc.

 

¿Cómo fueron los comienzos? ¿Cómo recibió la comunidad esta iniciativa, allá en 1988?

Los comienzos fueron muy difíciles. Por un lado, nuestro gran entusiasmo, unido al de cientos de artistas que nos apoyaban, y por otro, una sociedad tradicional bastante aislada del resto del mundo. Vivimos el rechazo y la incomprensión cerrada de parcelas políticas e ideológicas que nunca entendieron el porqué de un museo de arte moderno en Chiloé y lo observaban como una intromisión o un peligro para su riqueza cultural ancestral. Esta percepción ha cambiado radicalmente hoy, especialmente en las nuevas generaciones de chilotes que han nacido con el museo ya existiendo. Podemos decir actualmente que el MAM ha sido de gran estímulo para los jóvenes de la isla, que han crecido junto a nosotros, y ellos a su vez han abierto las fronteras con la población mayor, liberándolos de todo prejuicio hacia el arte contemporáneo. La universalidad y la creatividad de lenguajes y expresiones artísticas que se han visto en cada una de las muestras que la comunidad ha tenido la oportunidad de visitar han provocado que muchos de ellos hayan elegido el camino del arte en sus vidas. El compartir con los artistas nacionales y extranjeros que trabajan, dialogan y habitan en el MAM durante la producción y el montaje de sus exposiciones permite romper todo tipo de fronteras y descentralizar realmente el quehacer cultural, acercándolo a la comunidad chilota y de la región. A diferencia de lo que sucede en las grandes ciudades, en la provincia se funciona más en familia, y es muy emocionante ver a abuelos, padres, hijos y nietos juntos, visitando y apreciando las exposiciones del MAM, como también sucede con todos los que viajan desde distintas ciudades del sur, no solo de Chile sino también, por ejemplo, del sur de Argentina, año a año.

 

¿Cómo fue el comienzo de su labor al frente del MAM Chiloé?

Años de entusiasmo y derroche de energía. Sentirse parte física y espiritual de una causa, de un movimiento que promueve y dispone de espacios libres para el arte contemporáneo. El objetivo principal, desde los inicios, ha sido apoyar y difundir la creación y la exposición del arte contemporáneo en todas sus manifestaciones posibles, y esperamos seguir haciéndolo por mucho tiempo más. En el comienzo, fue una idea entre un grupo de amigos, y cada uno trabajó en todo lo que hizo falta para poner en pie el museo. Hoy el MAM va creciendo, y se incorporan nuevas fuerzas e iniciativas, pero aún todos los que conformamos el pequeño equipo de trabajo permanente y voluntario del Museo tenemos labores mixtas, unidas con el objetivo de que MAM siga su marcha.

 

¿Qué muestras han tenido más éxito en el pasado?

Escultor Osvaldo Peña (1997). Osvaldo es un connotado escultor chileno que utilizaba preferentemente fierro o resina en sus esculturas. Cuando comenzó a trabajar la madera, lo hizo con ciprés de las Huaitecas, y expuso por primera vez en el MAM de Chiloé. El fuerte aroma de esa madera perfumó el museo por largo tiempo.

Primera Muestra Nacional de Collage (2001). El público salía sonriente del Museo, había disfrutado de un arte que a nadie era ajeno y que todos comprendían. Creo que mucha gente, luego de ver esa exposición, volvió a tomar las tijeras abandonadas a veces desde la niñez. Significó un trabajo de investigación enorme para nosotros, ya que era algo que no se había hecho antes, y fue un gran éxito e hito en la historia nacional del arte collage.

Transoceánica-Comodoro Rivadavia, Argentina (2001). Más de cien obras de arte en grandes formatos conformaron la mayor exposición de arte contemporáneo chileno que jamás haya salido de Chile. Fue la muestra de parte de la colección permanente del MAM, que se montó en el puerto de Comodoro Rivadavia, sur de Argentina, cuando esa ciudad celebraba su centenario. Las obras recorrieron más de dos mil kilómetros de nieve, desde el océano Pacífico hasta el océano Atlántico, en pleno invierno, y fue un desafío enorme montarla, a menos 12 grados de temperatura, en esos gélidos galpones del puerto. El resultado fue maravilloso, sobre todo en cuanto a la integración de estas dos regiones australes y al enorme estímulo que significó para los artistas y el público interesado de esa región, los que luego de la exposición emprendieron seriamente una campaña para contar con un centro de arte contemporáneo en Comodoro Rivadavia.

Muestra Anual XX (20 años del MAM Chiloé, 2008). Al igual que cada año, se produjo una muestra mixta para la temporada de verano, que este año, por ser el cumpleaños número 20 del MAM Chiloé, tuvo especial convocatoria. Componían la muestra las exposiciones: Toros (grabados de Pablo Picasso y poemas de Pablo Neruda), Retrato de la realidad (fotografías de Milton Rogovin), La Procesión (instalación de Guillermo Grez), Escala animal (instalación de Julen Birke), El Otro (instalación de Félix Lazo), Love Machine (pintura mural in situ de Víctor Castillo) y música en vivo por el grupo Trifulka. Este año además participaron algunos artistas como producto del trabajo en los talleres en residencia: José Maldonado (con el trabajo de escultura monumental Mortal), Jill Rock (con la instalación Camino real) y Patricio Bosich (pintura). Por último, también se realizó en esta ocasión el lanzamiento de la primera publicación de MAM Ediciones: Nada queda atrás (libro con fotografías de Milton Rogovin y poemas de Carlos Trujillo).

Todas las muestras han tenido éxito en el MAM, ya que todas han logrado su objetivo principal de traer a este apartado rincón del mundo lo mejor de la producción del arte contemporáneo nacional. ¡Todas nos han maravillado, algunas más a unos, y otras más a otros!

 

¿Y actualmente?

Las muestras actuales del MAM se están gestando en mayor medida desde el trabajo in situ, en los talleres en residencia, por lo que incorporan cada vez más elementos locales. Los artistas que llegan a estos talleres se enfrentan a crear con lo que hay, salen a la calle a buscar sus imaginarios, recorren las playas en busca de materiales, conversan con la gente del lugar, entrevistan, filman e incorporan la región en su obra. El resultado es magnífico y novedoso. El público local agradece verse reflejado en esas obras de arte, y aumenta considerablemente su interés por asistir a las muestras del MAM.

El gran problema que enfrentamos es la temporalidad de uso de los talleres, ya que el clima en invierno es muy duro, y se hace prácticamente imposible permanecer en ellos sin las acondiciones adecuadas de calefacción, comunicaciones y transporte. Esto cambiará radicalmente desde este año 2012, ya que el Museo acaba de recibir un financiamiento importante desde el Consejo Nacional de Cultura (Gobierno de Chile, fondo concursable), que le permitirá acondicionar y reactivar de manera óptima el uso de los talleres durante todo el año. De esta manera, se incentivarán a su vez las muestras y las exposiciones durante el año, actividades que hasta ahora solo se realizaban en verano.

 

¿Hay países con un marcado interés por compartir con el MAM Chiloé?

Argentina y los países nórdicos principalmente. Nos acerca el hecho de vivir en regiones extremas. Los proyectos combinados Norte-Sur siempre llaman la atención: Islandia-Tierra del Fuego, Lappland-Patagonia, historias que se atraen, paisajes comunes, tradición de la madera, de los barcos y de las lanas. Tierras de lluvia y vientos. Además de esto, a lo largo de nuestra historia hemos recibido el apoyo de algunas embajadas de países europeos (Suecia, Alemania y España), que nos han permitido mejorar nuestra infraestructura.

 

¿Cómo se sitúan y se interrelacionan con los grandes museos de Latinoamérica?

Hasta el momento, no tenemos un punto más formal de relación que la simpatía o la admiración que podamos sentir por ellos, ya que nuestro accionar es totalmente diferente de la gran mayoría, desde la independencia que nos otorga nuestra situación no oficial.

De todas formas, estamos siempre participando de los encuentros y las actividades que nos son posibles y, de esta manera, estableciendo lazos para alianzas y apoyo mutuo. Entre estas actividades, recientemente fuimos parte del Encuentro «Museos de Bellas Artes y de Arte Contemporáneo en Iberoamérica: prácticas, retos y perspectivas», organizado en el Centro Cultural de España en Santiago (21 al 24 de noviembre 2011). Otra posibilidad en este sentido nos la entregan nuestros talleres en residencia, en el sentido de generar instancias de intercambio con otros centros de arte. Hace muy poco recibimos un grupo de artistas provenientes de Florianópolis, y desde esta experiencia es muy posible que nazca un lazo con un museo de Brasil para un nuevo intercambio artístico.

 

Ustedes son un referente al sur del mundo. Son un exponente de la voluntad y la apertura a lo «imposible». Quizá Chiloé no hubiera sido considerado internacionalmente, en el pasado, en el mundo de los museos o de la cultura fuera de lo local. Hoy presentan más de 20 sólidos años de existencia. ¿Cuál es la respuesta de los locales al respecto? ¿Qué ayuda/respuesta han obtenido desde la capital? ¿Ayudas privadas? ¿Estatales?

Las colaboraciones importantes que ha recibido el MAM a lo largo de su vida han sido puntuales, y principalmente destinadas a la ampliación y la construcción de sus instalaciones e infraestructura. Han sido principalmente los aportes de fondos concursables gubernamentales y privados, como FONDART y Fundación Andes, o embajadas extranjeras, como Suecia, Alemania y España, los que han hecho posible su existencia. Por otro lado, ha sido muy difícil, si no imposible, conseguir fondos para la mantención de sus edificios ya existentes (salvo el último fondo recibido este año para reactivar los talleres en residencia, que ya he comentado) y actividades. Para ello se ha funcionado en base a las pequeñas donaciones que hacen sus socios amigos, en dinero o servicios, y a los aportes voluntarios de sus visitantes. Tras cumplir 20 años de existencia, esto comienza a cambiar, y comenzamos, por primera vez, a tener apoyo de las autoridades locales, que por fin se han dado cuenta del enorme valor cultural que el museo tiene para la población.

 

¿Qué muestras están abiertas al público en este momento? ¿Qué otras tienen programadas?

Como cada año desde 1989, el Museo ha organizado su muestra anual, que este año es la número 24. Curada por su directora artística, Coca González, se presentan este año más de 15 artistas del Colectivo Caja Negra con el montaje Isla en caja, y los individuales Norton Maza con Break, Dianne Pearce con Vastas regiones de dominio, Beatrice di Girolamo con Renovales, Claudio Rivera-Seguel con TransAmericana2012, y uno de los artistas contemporáneos más importantes y consistentes de nuestro país, Eduardo Vilches, con su obra Testimonio. Por último, y como homenaje a la gran artista Patricia Israel, que desde hace unos meses ya no está entre nosotros, expondremos Mascarón de proa encuentra mascarón de popa, una obra que Patricia donó a la colección del MAM. Esta muestra permanece abierta desde el recién pasado sábado 14 de enero hasta el sábado 17 de marzo. Posteriormente tenemos programada para abril (fecha de inauguración a confirmar) una obra de un grupo de artistas uruguayos que vendrán a trabajar a los talleres en residencia.

 

Cuénteme todo aquello que desee comunicar y que yo no le haya preguntado. La idea es dar a conocer todos los aspectos del MAM Chiloé, desde lo técnico hasta el espíritu mismo de quienes lo viven.

Los talleres en residencia del MAM, poco a poco, se perfilan como la actividad más importante del MAM, y de ella se desprenden iniciativas que aportan a nuestra nueva denominación como «Centro Activo de Arte Contemporáneo». Los talleres han aportado actividad al Museo, estimulando el encuentro y la experimentación de artistas de todas latitudes. Con el fin de afianzar las estructuras físicas y administrativas del Museo para su funcionamiento óptimo, nos encontramos este año con renovadas fuerzas, reactivando la Sociedad de Amigos del MAM y presentando proyectos de reparación y rehabilitación a diferentes fuentes de financiamiento, gubernamentales y privadas. Invitamos a todos nuestros amigos y simpatizantes a visitar y explorar mamchiloe.cl y nuestras redes sociales, que luego de un trabajo de renovación y actualización se transforman en la ventana fundamental de la estrategia comunicacional del MAM, diseñada y ejecutada por la nueva generación del equipo. El MAM se soporta en el trabajo y la colaboración permanente de un grupo de personas, a las que agradecemos infinitamente por ayudarnos a mantener viva esta utopía en el territorio insular y austral de Chiloé.

 

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