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El Gran Otro | Lunes 10 de Diciembre de 2018

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EX NIHILO – José Quinteros

EX NIHILO – José Quinteros

Por Federico Baeza

 

Olor a asfalto mojado, una luz tenue y descolorida lo tiñe todo. Sobre el gris oscuro del cemento surcado intermitentemente por las cubiertas de los camiones se configura de pronto una serie de franjas iridiscentes dispuestas accidentalmente sobre el punto en el que cayó una gota de aceite de algún motor. Aquel dibujo se hizo perceptible de un momento para el otro, apareció como un tímido destello que con un leve cambio de luz nuevamente se ocultó. Esta imagen se presentó como una visión a José Quinteros mientras comenzaba a pensar en esta muestra. No era una revelación hecha de nubes y éxtasis fulgurosos, era una alucinación urdida entre el concreto, la grasa, el denso humo negro y el ruido del tránsito. Ex nihilo, más allá de su invocación solemne, no glorifica la capacidad creativa del arte contemporáneo en tiempos de emprendedorismo, refiere a una escena más humilde, más vulnerable. Indaga en un momento de extrema contingencia: el instante previo a la conformación de un objeto en nuestra consciencia, cuando algo se está empezando a configurar en nuestra percepción. Se trata de un lapso acechado por la inminencia de su disolución que es la frontera transitoria entre lo perceptible y lo imperceptible, entre lomaterial y lo inmaterial. Para ello usa la escultura como escenografía de una experiencia que será activada con la vivencia espectatorial. Partiendo de elementos cotidianos, y de los modos de hacer de oficios elementales, Quinteros dispone situaciones nunca fijas ni estables en el que las cosas más comunes nos deparan epifanías profanas.

En esta ocasión Quinteros no se aparta de una máxima que viene manteniendo en su trabajo desde comienzos de los años 2000, entender sus esculturas como procesos materiales y mentales siempre incompletos, esculturas en estado de reelaboración. Las definió como «utilerías» que funcionan como soporte de la experiencia de quien se involucra con ellas. Esta concepción viene de su relación con las artes escénicas, Quinteros realizó escenografías pero más cabalmente absorbió un modo de pensar el lugar de quien mira. A partir de su cercanía con el director Giovanni Quiroga, se acercó al teatro La Cochera, fundado a mediados de los 80. Este espacio reivindicaba el uso de los objetos y la fisicalidad del cuerpo, contra los ejercicios introspectivos del teatro realista y la preeminencia del texto dramático. Esta concepción recuperaba las capacidades materiales de una escena en la que el punto de vista del público producía dramaturgia. Paco Giménez, su fundador, alguna vez dijo: «Ustedes saben que las cosas no son dramáticas por sí mismas, lo dramático es el punto de vista, es uno el que vuelve dramáticas las cosas».

En la obra de Quinteros, es justamente la mirada sobre los materiales toscos y cotidianos como el hierro, el acero, el barro, el aceite y toda una serie de enseres comunes, la que nos puede transportar a una escena inmaterial, mística, etérea. Otra imagen surgió como un talismán en el proceso de trabajo de esta exhibición: una burbuja, de esas creadas con agua jabonosa. Otra vez una sustancia resbaladiza, un material humilde, evoca una esfera transparente, perfectamente curva. Aquí también hay un relato y una cita a la historia del arte: El Jardín de las Delicias de El Bosco. Al cerrar los postigos externos del tríptico se reúnen las dos mitades de una esfera diáfana y grisácea como la burbuja. La grisalla alude a la tercera jornada de la creación de la Tierra. Se representa un globo terráqueo contenido en una esfera cristalina, muchas veces se ha dicho que simboliza la fragilidad del universo, una burbuja a punto de explotar. En aquel tercer día aún no hay animales ni personas, sólo formas minerales y vegetales. Los postigos externos de El Jardín de las Delicias también han sido asociados con las teorías de Empédocles que conceptualizan la vida como la reunión de tensiones dicotómicas opuestas: disolución-coagulación, desintegración-unión, destilación-condensación. La esfera, la burbuja, es ese momento contingente en que las corrientes de estas fuerzas alquímicas se encuentran en un breve momento de equilibrio.

Las referencias a la trasmutación de las propiedades de la materia que se producen en los entornos próximos en los que habitamos, esta vocación por reunir fisicalidad e inmaterialidad a la vez, es una línea de trabajo que emparenta la obra de Quinteros con una tradición que encontró en las figuras alquímicas de Víctor Grippo o Liliana Maresca un modo de reintegrar al arte a una condición sagrada, la posibilidad de generar una epifanía a partir de los materiales más cotidianos a través del aquí y ahora del momento de la mirada. Esta instancia ofrece la posibilidad de una experiencia total en la que lo sensible, lo afectivo y lo reflexivo se enlazan en una ritualidad profana que apunta a reintegrar dimensiones generalmente fragmentadas en nuestro discurrir diario.

STATEMENT DEL ARTISTA

Esta producción tuvo como inicio el interés de buscar los bordes que determinan la constitución de los objetos, los fenómenos y las identidades. Estoy buscando la fluidez anterior a que un objeto se manifieste con autonomía y voy descubriendo la frágil estabilidad de la identidad que sostiene las cosas y los seres.
Para esto, el trabajo escultórico ha tenido que convertirse en acción y lo sólido ha tenido que licuarse en luz. Los juegos del arte, en sus lógicas de creación, representación y presentación, han sido el campo de ensayos para este laboratorio.
Hay, detrás de todo trabajo estético, por lo menos un indicio de carácter ético. En mi trabajo, no hay un programa que apunte a lo correcto o a la corrección de los fines, sino más bien, apuesto a la nutrición de la experiencia, puesto que esta atraviesa todos los objetos y los fenómenos (la objetividad física, las apariencias en términos perceptuales, el pensamiento y la ideología). Una experiencia desapegada de los resultados finales, sobre la verdad, el ser y la utilidad. Una amalgama transitándolo todo, incluso hasta el mismo sujeto que la experimenta.

Galería EL GRAN VIDRIO: Ex Nihilo se exhibe en Av. Humberto Primo 497, Córdoba, Argentina
Cierre: Viernes 1 de Marzo de 2019
Entrada libre y gratuita.
Horario de atención: De Lunes a Viernes de 13 a 19 hs y Sábados de 10 a 16 hs.
Contacto:  +54 9 351 633 8334 / +54 9 351 679 7231