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El Gran Otro | Lunes 10 de Diciembre de 2018

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FASE ACCIÓN: resistir desde la periferia

FASE ACCIÓN: resistir desde la periferia
Por Micaela Paz

 

El encuentro de Arte, Ciencia y Tecnología de referencia en su ámbito, se llevó a cabo durante 9 ediciones sucesivas realizadas en distintas instituciones de la Ciudad de Buenos Aires. Este año no pudo completar el ciclo nº 10 por la falta de financiamiento que está afectando masivamente a las iniciativas culturales. Sin embargo, la decepción inicial por la falta de apoyo oficial mutó en acción y FASE se hizo cuerpo el último 22 de noviembre en un espacio de independiente en Villa Lynch, con obras e intervenciones de un grupo de artistas invitados.

FASE solía nuclear año tras año a artistas, instituciones y universidades del campo del arte y la tecnología en un encuentro que duraba varias semanas y que ofrecía tanto exhibiciones y eventos performáticos como talleres y residencias artísticas.  En 2017, el encuentro se había desarrollado en cinco sedes, entre ellas el Centro Cultural Recoleta y el Centro Cultural San Martín. Este año no les fue otorgado Mecenazgo, el programa de financiamiento de la Ciudad de Buenos Aires con el que se sustenta una buena parte los proyectos culturales que tienen lugar en el ámbito porteño. Ante esta negativa, el equipo -integrado por Silvana Spadaccini, Jazmín Adler, Marcela Andino y Marcelo Marzoni– decidió no adaptarse pasivamente a las circunstancias y planear este FASE ACCIÓN como acto de resistencia y toma de posición sobre el presente. Los organizadores convocaron un pequeño grupo de artistas que habían formado parte de ediciones anteriores y los invitaron a desarrollar sus propuestas en IF – Investigaciones del Futuro, un espacio de gestión independiente en el barrio de Villa Lynch.

Marcela Andino, creadora y organizadora de FASE, contó que el equipo «ya venía debatiendo hacia dónde pensar la estructura de FASE, que era un sistema expositivo colaborativo que se desarrollaba de la mano de las universidades. Ese replanteamiento que se venía gestando detonó con la falta de financiamiento por la decisión política de no apoyar proyectos que ya venían teniendo continuidad. Las ganas de vencer la frustración y la hermandad del equipo hicieron que decidamos ir para adelante». En relación al nuevo rumbo que tomó el encuentro, Marcelo Marzoni, parte del equipo curatorial de FASE, explicó: «podríamos haber hecho esta acción en instituciones que seguramente nos hubieran abierto las puertas, pero fue una toma de posición no trabajar de esta manera para los centros, lo hicimos desde la periferia para la periferia, para crear vínculos entre los artistas y con los espacios».

Leonello Zambón, uno de los integrantes de IF – Investigaciones del Futuro, gestionado en conjunto con el dúo de arquitectos A77 y el artista Roger Colom, comentó que lo que hacen en este espacio es pensar el presente para imaginar futuros posibles. «Desde el principio lo pensamos como un espacio que no sea solo para producir y mostrar lo que se hace acá, sino de abrirlo hacia fuera. Cuando Marcela Andino nos contó sobre esta versión de FASE nos pareció que tenía que ver con repensarse y ver qué se podía hacer desde la autogestión. Nos gusta mucho esta idea de que los intercambios no sean en plan hipotético, ni necesiten de una súper estructura, sino que sucedan de persona a persona», agregó.

La línea curatorial de FASE nuclea propuestas que cruzan arte, dispositivos tecnológicos y, en algunos casos, también ciencia. FASE ACCIÓN estuvo integrado por algunas obras de carácter objetual, intervenciones participativas y presentaciones de índole performático.

En el recorrido por el espacio-taller se exhibía Dispositivo Abstractivo 3, la instalación de la arquitecta y artista Magdalena Molinari, que propone la contemplación de los cambios de color de la atmósfera en 8 pantallas verticales de pixel-LED que el público pueden apreciar recostado en un colchón. La artista tradujo una simulación atmosférica en video de un día soleado de invierno en Buenos Aires a información lumínica, para generar una abstracción de 3 minutos que pone de manifiesto que es posible generar una experiencia estética a partir de datos científicos.

En el mismo espacio se podía apreciar una de las obras de la serie Bytebeat de Diego Alberti, artista y programador que viene trabajando en relación a la belleza de los lenguajes informáticos y de los procesos electrónicos. La obra exhibida se trata de un dispositivo lumínico que convierte fórmulas escritas en una sola línea de lenguaje «c» en una visualización de bits que corren en un display de LEDs fabricado para tal efecto, lo que produce unos particulares patrones visuales que resultan muy interesantes de observar.

Entre las intervenciones artísticas que tuvieron lugar en el evento, estuvo Copy Paste de Género, de la realizadora audiovisual e investigadora Fabiana Gallegos, que propone un mashup de textos de Simón de Beauvoir, piezas de cine y video experimental realizado por mujeres; combinado con audios del reciente debate en el Congreso de la Nación por el aborto legal, seguro y gratuito, y de grabaciones de 1947 en torno al sufragio femenino. Los materiales visuales – lanzados tanto en video como a través de un retro-proyector- tomaron las paredes del galpón, y los audios invadieron el espacio sonando en distintos parlantes. Además, el público estuvo invitado a operar las computadoras y así actuar sobre la intervención.

En la línea participativa se ubicó también la propuesta del colectivo AutoBuzz, una intervención urbana -llevada al espacio para la ocasión- en la que utilizan carritos de supermercado intervenidos con parlantes que reproducen ruido. «La intervención está pensada para molestar y generar un despertar urbano, una forma de revivir», explicó Facundo Suasnabar, artista sonoro e integrante del colectivo.  Su colega, Nicolás Saganías, agregó que se trata de «un grito de bronca que pretende interpelar al público a partir de lo no querido de la escucha, que es el ruido». Esta intervención forma parte de la serie Dispositivos de ruido y está pensada para salir al espacio público y accionar. Durante la jornada hubo varias intervenciones performáticos con los – siempre inoportunos- carritos ruidosos.

En el límite -tanto espacial como formal- entre la intervención y la performance, se encontraba la propuesta  D/A/D (Digital/Analógico/Digital) de Javier Plano,  artista que viene desarrollando una línea de trabajo en torno a la síntesis de video. En un despliegue de pantallas y sintetizadores, Plano realizó una intervención que consistía en partir de un streaming de video digital en vivo, modificarlo a través de procesos analógicos que deforman, colorean y generan patrones en la imagen, para devolver la imagen procesada al mundo digital a través de la aplicación Facebook Live. El artista explicó que está en una instancia de exploración del dispositivo, pero que le interesa especialmente intervenir sobre materiales de los medios en vivo y transmitirlos en tiempo real a través de Internet.

El bloque final de FASE ACCIÓN sucedió en el patio del espacio IF- Investigaciones del Futuro y estuvo dedicado a las performances en vivo. Primero tuvo lugar la actuación del artista Mateo Amaral, que presentó una versión de la pieza Devonian geometry, un trabajo de realidad virtual que explora posibles paisajes del período prehistórico conocido como Devónico. El resultado es un set audiovisual hipnótico en el que los espectadores se sumergen en este extraño universo creado por Amaral.

El cierre estuvo a cargo del Colectivo Noiser -integrado por Felipe Cabrera López, Kamilo Reina Linares, Javier de la Fuente y Chico Arnold– que realizó una performance intensa en la que se combinaron ruidos producidos con golpes y roces sobre una estructura de fierros, sonidos de síntesis, y la interacción con un Theremín.

La potencia que se vivió en las 5 horas que duró FASE ACCIÓN, dejó en claro que se trata de un comienzo y no de un cierre que no pudo ser. Seguiremos siendo testigos de la resistencia que el arte siempre ofrece frente a los contextos más hostiles.