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El Gran Otro | Miťrcoles 12 de Diciembre de 2018

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Juan Carlos Pallarols: cincelar y embellecer la vida misma

ARTE

Famoso por haber realizado refinados obsequios para Lady Di, Máxima Zorreguieta y Benedicto XVI, entre otros personajes, Juan Carlos Pallarols proviene de una familia emigrante catalana dedicada a la orfebrería hace ya siete generaciones.

 

Por: Gisela Gallego

 

Sus orígenes son algo que resalta una y otra vez, y algo de lo que se enorgullece: mantiene costumbres como el idioma y el baile típico del lugar de que provienen sus antepasados.

Su taller, integrado al museo y hogar en pleno barrio de San Telmo, está hecho a medida del gran artista,  o artesano, como prefiere que lo llamen. En este espacio físico se mezclan muchas de sus facetas. La ornamentación y el buen gusto dan una impronta muy personal al lugar en el que se pueden apreciar sus trabajos de carácter religioso, civil, criollo o colonial.

La consagraci√≥n y el reconocimiento como el orfebre argentino que realiza piezas para figuras mundialmente conocidas no le han hecho perder la sencillez ni la humildad que ti√Īe todo su relato.

Tal vez no es f√°cil hablar con Pallarols ¬ęexclusivamente¬Ľ sobre su trabajo, porque el amor que profesa a su oficio es indivisible del amor que pone en el resto de las cosas cotidianas.

Indagamos sobre su obra, pero también mas allá de ella, y le preguntamos sobre ese espíritu colectivista que lo ha llevado a convocar al pueblo argentino en más de una ocasión. Por su iniciativa, diversas manos se unieron para cincelar o dejar su huella en piezas que han cobrado un alto valor simbólico.

Sin tapujos, producto de su edad ‚ÄĒseg√ļn nos cuenta‚ÄĒ, habl√≥ de temas variados, controvertidos y de su forma de ver la vida. Durante la charla dej√≥ claro su largo recorrido y vasta experiencia; pero, por momentos, mostr√≥ un dejo de joven veintea√Īero; pasional, idealista y lleno de ganas.

 

Sabemos que su oficio fue trasmitido por su padre y abuelo, mas all√° de su formaci√≥n en Bellas Artes. ¬ŅC√≥mo recuerda ese inicio en el √°mbito familiar?

Me ense√Īaron a amar todo lo que ten√≠a cerca, y eso incluye el oficio.

Mi abuelo me ense√Ī√≥ el oficio jugando. No se compraban los juguetes como ahora, los papeles tampoco¬† se compraban como yo les compro a mis nietos una resma de papel. Ten√≠a que ir a la panader√≠a y, cuando me iban a envolver el pan, les ped√≠a que no retorcieran tanto el papel; entonces llegaba a mi casa, lo doblaba, lo planchaba y me sal√≠an dos hojas medianas. Yo juntaba todo: el papel, los palitos, los cajones de la fruta que busc√°bamos en la feria y enderezaba los clavitos, juntaba las latitas de conservas. Us√°bamos todo eso para trabajar, con eso ten√≠amos la materia prima para jugar.

 

Al empezar siendo tan ni√Īo, ¬Ņlo vivi√≥ como algo l√ļdico o hubo algo de mandato de la tradici√≥n familiar?

No. No fue un mandato, en absoluto. Mi abuelo me dec√≠a: ¬ęhagamos un carrito¬Ľ, entonces yo le dec√≠a siempre que s√≠, siempre me entusiasmaba.

 

¬ŅEn qu√© momento cree que dej√≥ de ser aprendiz?

Ojal√° lo supiera. Tengo la dicha y el placer de desconocer si alg√ļn d√≠a dej√© de jugar y empec√© a trabajar, o si trabaj√© toda mi vida, o si jugu√© toda mi vida.

 

En la manera que usted concibe el trabajo, ¬Ņpuede irse del taller y dejar de pensar en sus piezas, o hay creaci√≥n todo el tiempo?

Yo no estoy nunca tan metido como para olvidarme del resto. El trabajo es parte de mi vida, lo importante es mi vida como persona, mis afectos, y esto es parte de mis afectos. A  veces voy por la calle, veo un nido de pajaritos y me quedo pensando en qué lindo puede ser que haga algo como eso. Uno puede tener cinco ideas a la vez en la cabeza. Afortunadamente tenemos la posibilidad de pensar un montón de cosas a la vez.

 

M√°s all√° del tama√Īo de la obra que encare, ¬Ņsuele hacer trabajos en simult√°neo?

Sí. Somos un equipo de varias personas, cada uno hace una tarea o a veces hacemos algo entre dos o tres. Eso es lo lindo: poder compartir.

 

Hablando de compartir, usted tuvo iniciativas como la de cincelar el bast√≥n presidencial, en las que convoc√≥ al pueblo. ¬ŅC√≥mo surge esa inquietud?

En el a√Īo 83 me convocaron para hacer el primer bast√≥n de mando para Alfons√≠n. Yo no sab√≠a que iba a ser para √©l, solo que hab√≠a que hacerlo, ya que reci√©n en octubre del 83 se sabr√≠a quien ganar√≠a esa elecci√≥n. Tuve una pelea con el capit√°n Scilingo; √©l fue bastante duro conmigo, en ese momento me asust√©. Me di cuenta de que el bast√≥n de mando despu√©s de una dictadura era una responsabilidad muy grande, me parec√≠a un acto de ego√≠smo hacerlo solo y, por otro lado, convocando ampliamente, me sent√≠ m√°s protegido.

 

Luego también hizo convocatorias similares con otras piezas.

Sí, con la corona de la Virgen de San Nicolás, porque veía que millones de personas ponen tanta fe, pensé que era una gran oportunidad para la gente devota. Lo mismo cuando hicimos la máscara de Eva Perón. Yo no tenia la misma admiración antes y después de hacer este trabajo y conocer a esta mujer, cuánto luchó, cuánto le costó, hasta dejar su pellejo por lo que ella creía. Podía estar equivocada o no pero… El Che Guevara también dejó el pellejo, para mí el Che estaba todavía más equivocado que Eva, pero lo importante es que la gente deje la vida, deje la piel por lo que cree, por lo que está convencido que es para bien.

Hice el cáliz del Papa y muchas otras cosas junto a la gente, porque veía que hay muchos colaborando atrás, gente que no puede comprar un espacio o no puede pagar una entrada para ir al museo importante. Estas son posibilidades de que participen, pero son ellos los que me enriquecen a mí con su participación.

 

De todos modos, no deja de ser un acto de humildad, porque este y muchos otros oficios que rayan entre lo artesanal y lo artístico a veces no dan esa cabida a la participación popular.

Bueno, la soberbia te hace creer que sos Gardel‚Ķ Yo creo que soy un instrumento, soy parte del Universo, trato de ser obediente a ese Dios o Naturaleza que me da la posibilidad de hacer lo que estoy haciendo. Yo no puedo pensar como la mayor√≠a de los personajes, porque hoy estoy ac√° de casualidad y ma√Īana me puedo caer.

 

¬ŅA qu√© otras motivaciones atribuye su apertura a trabajar de manera conjunta?

Mi papá, después de sufrir una hemiplejía, a causa de su tristeza tenía la mano apta para sostener el cincel, pero no apta para cincelar. Cando yo empecé a trabajar el bastón de mando descubrí que si tuviera ese problema podría igual trabajar, siempre y cuando tenga a alguien que me quiera y me golpee. Entonces, entre los dos podríamos, es mucho mejor hacer las cosas entre todos y para todos.

 

¬ŅHay alguna pieza en especial, o la convocatoria a hacer un trabajo, con la que se sinti√≥ muy halagado?

Absolutamente todas. Hay piezas como la rosa y la bandeja de casamiento de M√°xima Zorreguieta que recuerdo especialmente, pero porque estaba acompa√Īada de toda esa fanfarria de cuatrocientos millones de personas que miraban ese casamiento‚Ķ con lo cual, cuando apareci√≥ la bandejita, la rosa y suena la m√ļsica de Piazolla, fue una cosa muy escenogr√°fica, pero tambi√©n hago alianzas para parejitas que se casan y lo hago con la misma devoci√≥n.

 

Tal vez esa sea la parte m√°s desconocida de su labor como orfebre. Com√ļnmente se lo asocia m√°s a grandes trabajos como el escudo de la Ciudad, elementos de la Catedral metropolitana o la m√°scara de Eva Per√≥n.

S√≠, yo no hac√≠a anillos, es un objeto demasiado chiquito y prefer√≠a otros que tuvieran mayor vuelo, pero descubr√≠ que la gente cre√≠a que el nombre alianza era el del anillo, pero no es as√≠. Alianza es lo que hace el hombre con la mujer que se unen para compartir la vida. El primero que hice fue para Lautaro Mur√ļa, que se quer√≠a casar con una chica espa√Īola. Le hice el anillo, finalmente terminamos poni√©ndole una frase en √°rabe, porque se hab√≠an conocido en Marruecos. As√≠, hace un mont√≥n de a√Īos, vengo haciendo cada tanto las alianzas para parejitas. Hay una √ļnica condici√≥n: traer oro o plata, lo que quieran usar, pero que tenga que ver con la familia, con la historia de ambos, as√≠ cuando purificamos el metal simb√≥licamente estamos purificando el alma; les pido que cuando estamos derritiendo recen, se digan cosas lindas y cuando terminamos de fundir los que se funden, los que hacen la alianza son ellos, eso me emociona un mont√≥n. Estas obras, que son m√≠nimas, me llenan de emoci√≥n y de orgullo.

 

Claro, hay todo un valor o una concepci√≥n mas all√° del tama√Īo del trabajo realizado.

S√≠, eso es una obra de arte. Lo que vale son las personas, ese es el verdadero valor de una persona. Nos est√°n acostumbrando a pensar que somos un n√ļmero de identidad, o un determinado peso de carne y huesos y no es as√≠, somos seres que piensan, que sienten; eso es lo que nos estamos olvidando. Pasamos a ser un n√ļmero, no una persona. ¬ŅViste c√≥mo hablan los cr√≠ticos o los pol√≠ticos? Hablan de porcentajes, de √≠ndices, y no somos nada de eso, ¬°somos personas!

 

Con todo este bagaje, que va mas all√° del oficio, imagino que habr√° tenido muchos m√°s aprendices que los miembros de su propia familia.

S√≠, tengo el orgullo de encontrarme en las provincias, en Espa√Īa, en Italia y en muchos lugares gente a la que le ense√Ī√© el oficio o, en realidad, no es que trato de ense√Īarlo porque a m√≠ nadie me lo ense√Ī√≥. Mi pap√° me dijo que iba a ¬ętratar¬Ľ de ense√Īarme este oficio con alegr√≠a y con dignidad, porque decir ¬ęyo quiero que seas doctor¬Ľ es bastante soberbio, ¬Ņno?

 

Despu√©s de tanta experiencia y trabajo, ¬Ņhay algo que le quede pendiente?

¡Claro que sí! Seguir viviendo los días que me quedan.

 

Pero respecto al trabajo…

No. He reinventado montones de cosas para enriquecer el rubro de la orfebrer√≠a. Por ejemplo, hace quince a√Īos no hac√≠a lapiceras, hace treinta no hac√≠a rosas.

 

¬ŅEso respond√≠a a una especie de c√≥digo dentro de la orfebrer√≠a?

No. As√≠ como no creo que haya genios ‚ÄĒpor eso no acepto mucho que me digan artista‚ÄĒ trato de hacer lo mejor. Si algo no me sale mejor es porque no puedo, yo no me voy a quedar en la mitad del camino por decir ya gast√© todo el tiempo que me pagaron, no, yo lo hago hasta que considero que est√° todo lo bien que debe estar. Sigo buscando cosas. Ahora me estoy por ir a Espa√Īa para encontrar a una persona que hace los conductos de la tinta con materiales org√°nicos, para seguir perfeccionando mi pluma. Yo no quiero que sea la m√°s cara del mundo, quiero que sea la mejor del mundo.

 

En su web vi a alguna foto suya con su nieta muy peque√Īita, transmiti√©ndole lo que sabe. ¬ŅQu√© siente al pensar en ese recuerdo de usted como nieto, hoy como abuelo y, de manera transversal, en este oficio?

Me gustaría poder ser tan buen abuelo como fue mi abuelo. No sé si, a veces, en el exceso de pasión por una cosa, uno descuida otras cosas, pero espero que todos mis hijos, mis nietos y todos los jóvenes del mundo, todas las personas, puedan ser felices a través de lo que pueden realizar y a través del afecto.

 

¬ŅHay alg√ļn peligro de que se extinga el oficio o es un mito?

No, para nada. Si no se extingui√≥ cuando yo era pibe no se extingue m√°s, porque realmente en ese momento quedaban muy pocos artesanos, nadie quer√≠a aprender. A m√≠ me ten√≠an casi l√°stima, me dec√≠an que lo pensara bien. Un exempleado de mi pap√° me dec√≠a: ¬ępibe, vos te das cuenta en lo que te est√°s metiendo, con esto te vas a morir de hambre, de qu√© vas a trabajar cuando seas grande¬Ľ.¬† Una vez lleg√≥ a ofrecerme una parrillita para vender chorizos en la cancha de Boca, que era lo que √©l hac√≠a. Me daba mucha pena decirle que no, pero a m√≠ me gustaba hacer esto. Por otro lado, tenia a mi pap√°, que me dec√≠a: ¬ęno hagas caso, si vos aprend√©s bien todas las t√©cnicas, en el a√Īo 2000 te van a meter en una vitrina¬Ľ. Mi pap√° no se equivoc√≥, porque me metieron en una vitrina en el a√Īo 90.

Por otro lado, pienso que en este momento todo est√° tan deshumanizado que las tareas est√°n tambi√©n deshumanizadas. ¬ŅPara qu√© quiero un robot que pinta un autom√≥vil si puedo darle trabajo a cuarenta personas y va a estar mejor pintado a mano? A lo mejor es menos negocio, pero es distinto lo que implica.

 

A eso me refería, al preguntarle si peligra el oficio.

Cualquier trabajo es mejor realizado por un ser humano. Para empezar, porque le estoy dando trabajo a un hermano. Las leyes no est√°n hechas para que todos vivan en paz: est√°n los abogados picapleitos, arreglados para que uno le haga juicio al otro, y el otro, al otro. No hay reglas claras, es una incoherencia total. Yo, por ejemplo, estoy en contra del aborto, porque me parece que es matar una vida. La prevenci√≥n es otra cosa, hay que ense√Īar que el sexo debe ser una cosa responsable. Cuando le hacen un aborto a una chica humilde no pasa nada, pero ayer, cuando se descompuso una heladera que ten√≠a los ovocitos y los espermas congelados para transferencias se armo un despiole b√°rbaro, porque cada tratamiento sale 25.000 d√≥lares. Es un problema de guita, no es un problema de respetarla vida. Fijatela hipocres√≠a de los pol√≠ticos, de los cient√≠ficos, de todos. Hay defensa de intereses mezquinos, pero yo creo que lo m√°s importante que tiene la tierra es la gente que camina arriba.

 

Veo que tiene intereses muy diversos, muchas inquietudes. ¬ŅAlguna vez se dedic√≥ a otra actividad?

Me dediqué a muchas cosas. La misma pasión que pongo para hacer platería es la que pongo en hacer mermeladas con frutos de mi quinta. Cuando hago cualquier otra cosa la hago con amor; si agarro una ruta no tengo el objetivo de llegar, sino disfrutar de cada metro.

 

Despu√©s de una charla distendida, pero intensa, Juan Carlos nos invit√≥ a recorrer su taller: un espacio lleno de herramientas donde resuenan los sonidos de las labores artesanales y reina un clima amigable. Sus familiares, colegas y aprendices deambulan por el sal√≥n con las manos ocupadas y las mentes concentradas. Nos topamos con una escultura brillante, ultra moderna, conceptual, puro metal de forma estramb√≥tica coronada con una pelota del f√ļtbol del Barcelona. Entretanto, nos adelanta que esa escultura ser√° un obsequio para un homenaje que pr√≥ximamente le har√°n a Lionel Messi. Le preguntamos si es fan√°tico del equipo catal√°n. Fiel a su estilo y en consonancia absoluta con todo lo que dej√≥ ver nos despide respondiendo: ¬ęNo, no soy fan√°tico del Bar√ßa, soy fan√°tico de la vida¬Ľ.

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