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9 noviembre, 2011

Dromomanía y tintaDromomania and InkDromomanía y tinta

Por: M. Fernanda Silvente.

“El mundo es un libro, y aquellos que no viajan leen sólo una página.”

San Agustín.

 

Con poco más que veinte años, Raghbir Jin ostenta una personalidad intrigante, irreverente y osada. Este joven periodista y escritor canadiense, que ganó cuantiosos seguidores cuando su artículo sobre el programa Voyager fue compartido por la NASA desde su Twitter oficial, nos habla de Blank Publishing, la editorial independiente que fundó en busca de nuevos talentos literarios, y del lanzamiento de su primer libro, “Self-disenfranchised”.

En este trabajo, Jin nos deleita con todo tipo de anécdotas traídas de su viaje por Sudamérica e incorpora, como uno de los condimentos principales, una estética muy personal que acerca al lector a esta experiencia en la que el humor ácido y lo insólito hacen varias apariciones.

[showtime]

¿Qué fue lo que te motivó a iniciar este viaje?

Un par de años de mala suerte y un febril deseo reprimido de ver el mundo. He sido un dromomaníaco casi toda mi vida, pero suprimí el impulso de viajar al exterior durante demasiado tiempo. Creo que fue la combinación justa de elementos negativos y una repentina y accidental entrada de dinero, en la estación perfecta para conseguir un vuelo económico a Lima.

¿ Por qué decidiste escribir sobre él? ¿Cómo fue el proceso de creación de tu libro?

Cuando empecé a escribir, iba a ser una novela de ficción. Deseaba desesperadamente salir y volver a viajar, pero había vuelto a la universidad y no contaba con el dinero para estar viajando. No tenía mucha experiencia en la escritura ficcional, así que escribí los primeros capítulos hablando de lo que realmente estaba pasando en mi vida para explicar por qué el protagonista quería soltar todo y vagar por el mundo. Planeaba inventar todo lo demás: un fabuloso viaje lleno de aventuras para poder vivir mis sueños a través de una gran mentira impresa. Pero cuanto más pensaba en cómo podía irse el personaje y a dónde iría, más sonaba como algo posible, incluso racional. Conforme las cosas empeoraban en mi vida, encontré una oportunidad de “escapar”, y acabé escribiendo unas memorias en lugar de una obra de ficción.

¿Sabías desde un principio qué dirección querías darle a tu historia?

Una vez que decidí apartarme de lo ficcional, perdí el control del argumento y de los giros, todo quedó librado al azar. Sin embargo, mantuve un parámetro a lo largo de todo el proceso: yo quería que el libro actuara como un espejo frente a la manera en que funciona mi mente, saltando de una parte a otra, de un estilo a otro, de las palabras a las imágenes.

Si tuvieras que resumir esta experiencia en una frase, ¿qué dirías?

Tendría que decir “aleatoriedad agradable” o “caos equilibrado.”(se ríe). Fuera de un par de experiencias muy desagradables, era exactamente el tipo de desorden en el que me desenvuelvo bien. Nunca he sido del tipo de persona que permite que la rutina interrumpa su vida.

¿Por qué crees que es importante viajar?

Hace unos meses, estaba intentaba comprar un nuevo diario cuando me encontré con uno que tenía una cita de San Agustín en la tapa: “El mundo es un libro, y aquellos que no viajan leen sólo una página”. Y es tan cierto…

Cuando trabajaba como editor del periódico Weekly Review en Viking, Alberta (un pequeño pueblo de mil habitantes ubicado entre praderas), alquilaba la casa de un hombre que vivía a apenas dos cuadras de distancia. Toda su familia había crecido en la casa que yo estaba rentando. Su hermano se había mudado a la casa del lado, él se había mudado a dos cuadras y su padre vivía también a dos calles, en un asilo de ancianos. Jamás habían viajado.

Toda la ciudad era así. Nadie parecía tener algún deseo de ver o siquiera oír nada fuera de su pequeño mundo. Es como leer cada mañana el mismo periódico de hace treinta años o escuchar la misma canción cada vez que enciendes la radio. Es absurdo.

Viajar le da perspectiva a las personas, mata la ignorancia y el racismo.

¿Cómo decidiste crear Blank Publishing?

Decidí crearla cuando me di cuenta de que la industria editorial canadiense estaba muy desactualizada. En el caso de Self Disenfranchised, me resultaba muy difícil encontrar a alguien dispuesto a publicar un trabajo con un lenguaje y un sentimiento tan callejeros, pero aún más difícil resultaba encontrar a alguien dispuesto a arriesgarse con un estilo visual tan poco tradicional. Tenía un plan específico para mi libro, y no encajaba con lo que publicaban otras editoriales canadienses.

Además, resulta muy complicado hallar una compañía que prepare la publicación para la amplia variedad de medios y dispositivos actuales, y yo quería que mi libro estuviese disponible en la mayor cantidad de soportes posibles.

¿Cuál crees que es el desafío más grande para un escritor que apenas comienza?

Creo que los escritores iniciales enfrentan dos desafíos importantes: uno es encontrar una editorial y el otro, quizá más difícil, es encontrar una voz propia. Los escritores tienen que atravesar un largo proceso de búsqueda y correcciones (y todos los que estamos en esto sabemos lo tramposo que puede ser el trabajo de corregirse a sí mismo) antes de toparse con un estilo que los defina, sin importar qué tan buena sea la historia.

¿Hay algún mensaje que quieras darle a los nuevos escritores?

No se rindan. No importa cuántas cartas de rechazo reciban ni con cuántos imbéciles deban lidiar, siempre hay una manera.

Gracias Internet y los lectores en línea, comenzó una nueva era en el mundo de la escritura y todos, tanto autores como editores, siguen intentado encontrar un método que se ajuste, un balance entre lo tradicional y las nuevas publicaciones electrónicas. La mentalidad de “todo es gratis” que pulula en Internet está empujando a un montón de escritores a achicarse y vender sus trabajos y sus derechos por mucho menos de lo que merecen. Esto nos sitúa en un punto de inflexión bastante delicado, pero si nos mantenemos juntos, continuamos produciendo y no nos entregamos a las demandas de trabajo gratuito, estaremos bien, a la larga.

Quienes deseen conocer más sobre el último libro de Raghbir Jin, pueden espiar algunos fragmentos desde los vínculos que aparecen a continuación. Los que no se contenten sólo con una página podrán, también, descargarlo completo.

http://www.magcloud.com/browse/issue/294929

http://www.smashwords.com/books/view/70507

http://itunes.apple.com/ca/book/self-disenfranchised/id451068823?mt=11

http://www.publishingblank.com/products-page/

By María Fernanda Silvente.

“The world is a book, and those who don’t travel read only a page”

— St. Augustine

Less than halfway through his 20s, Raghbir Jin’s personality mixes intrigue, irreverence and daring. The young Canadian writer and journalist gained a following when his article about the Voyager program was shared on NASA’s official Twitter account; now, he’s spoken with us about Blank Publishing — the independent publishing company he founded to seek out fresh literary talent — and about the launch of his first book, “Self-Disenfranchised”. Jin’s book delights with an assortment of anecdotes brought back from his travels in South America and, incorporating a very personal aesthetic as a main ingredient, immerses the reader in his experiences, where acidic humour and unusual happenings share centre stage.

[showtime]

What motivated you to start this trip?

A couple years worth of bad luck, massive debt and pent-up wanderlust. I’ve been a dromomaniac for a long, long time, but suppressed the urge to travel abroad for too long. I think it was just the right combination of negative elements and a sudden, accidental burst of money — right at the perfect time to get a cheap one-way ticket to Lima.

What made you decide to write about it? What sort of creative process did your book emerge from?

When I started the book, it was actually going to be a fiction novel. I desperately wanted to get out and travel again, but I had gone back for a second round of college and was in no financial position to be travelling. I didn’t have much experience with fiction writing, so I wrote the first handful of chapters about what was actually going on in my life to explain why the main character would want to drop everything and wander around the world. I was planning to make up the rest: Some big, adventurous voyage so that I could live out my dreams through a giant, printed lie. But the more I thought about how this character could leave and where he could go, the more it started to sound possible — rational, even. As things got worse in my life and I found an opportunity to escape, I ended up in a position to write the entire book as a non-fiction memoir.

Did you know from the beginning what direction you wanted to take the story?

Once I decided to keep it non-fiction, I didn’t really have too much control over plot twists or even general direction. As for the style, though, I did have one major parameter throughout the process: I wanted the book to mirror the way my mind works — jumping around from piece to piece, style to style, words to pictures.

If you had to sum up your journey in one phrase, what would you say?

I’d have to say either “pleasantly erratic,” or “balanced chaos.” Aside from a couple very unpleasant experiences, it was exactly the kind of disorder I thrive on. I’ve never really been the type of person to let routine interrupt my life.

Why do you believe it’s important to travel?

I was out looking for a new journal a few months ago, and I came across one that had a quote from St. Augustine on the cover. It read “the world is a book, and those who do not travel read only one page.” And it’s so true.

When I was working as the editor of the Weekly Review newspaper in Viking, Alberta — a tiny little town of 1000 people in the prairies — I rented a house from a guy who lived two blocks away. His whole family grew up in the house I was renting. His brother moved next-door, he moved one block away and their father was living two blocks away in a retirement home.

The whole town was like that. No desire to see or even hear about anything outside of their tiny world. It’s like reading the same 30-year-old newspaper every morning or hearing the same one song every time the radio comes on. It’s absurd.

Travel gives people perspective, kills ignorance and racism, and forces you to realize there’s more to life than your family dog and the church down the street.

What made you decide to start Blank Publishing?

When I realized Canada’s publishing industry is very, very outdated. [With Self-Disenfranchised], not only was it difficult to find somebody who would publish the book with its grungy language and sentiments, but it was even more difficult to find somebody willing to run with such a non-traditional visual style…I had a very specific plan for the book, and it didn’t fit with what Canada’s publishers publish.

Plus, it was tough to find a company who would publish for a wide selection of media and devices, and I wanted this to be available in as many formats as possible.

What do you think is the biggest challenge for budding writers?

I think there are two big challenges facing new writers: Finding a willing publisher and — perhaps more difficult — finding your voice. New writers have to go through a lot of soul-searching, editing and rehashing before they find their own unique style, no matter how good the story is. We’ve all been there, and we all know self-editing can be a tricky job in itself.

Is there any message you would like to give to new writers?

Don’t give up. No matter how many rejection letters you get or how many assholes you talk to, there’s always a way.

Thanks to the internet and e-readers, it’s a strange new era in the writing world and everyone — writers and publishers alike — are still trying to find a method that works; a balance between traditional, paper books and snazzy electronic publications. Plus, the internet’s “give me everything for free” mentality is pushing a lot of writers to shortchange themselves and sell their works and their rights for a lot less than they deserve. It leaves us in a tough spot, but as long as we all stick together, keep writing and don’t give in to demands for free content, we’ll all be alright in the long run.

If you want to know more about Raghbir Jin’s book, check out the samples linked below. For those hankering for a little more, you can download or order the book in its entirety from each of these links too.

 

http://www.smashwords.com/books/view/70507

 

http://itunes.apple.com/ca/book/self-disenfranchised/id451068823?mt=11

 

http://www.magcloud.com/browse/issue/294929

 

http://www.publishingblank.com/

 

Por: M. Fernanda Silvente.

“El mundo es un libro, y aquellos que no viajan leen sólo una página.”

San Agustín.

 

Con poco más que veinte años, Raghbir Jin ostenta una personalidad intrigante, irreverente y osada. Este joven periodista y escritor canadiense, que ganó cuantiosos seguidores cuando su artículo sobre el programa Voyager fue compartido por la NASA desde su Twitter oficial, nos habla de Blank Publishing, la editorial independiente que fundó en busca de nuevos talentos literarios, y del lanzamiento de su primer libro, “Self-disenfranchised”.

En este trabajo, Jin nos deleita con todo tipo de anécdotas traídas de su viaje por Sudamérica e incorpora, como uno de los condimentos principales, una estética muy personal que acerca al lector a esta experiencia en la que el humor ácido y lo insólito hacen varias apariciones.

 

[showtime]

 

¿Qué fue lo que te motivó a iniciar este viaje?

 

Un par de años de mala suerte y un febril deseo reprimido de ver el mundo. He sido un dromomaníaco casi toda mi vida, pero suprimí el impulso de viajar al exterior durante demasiado tiempo. Creo que fue la combinación justa de elementos negativos y una repentina y accidental entrada de dinero, en la estación perfecta para conseguir un vuelo económico a Lima.

 

¿ Por qué decidiste escribir sobre él? ¿Cómo fue el proceso de creación de tu libro?

 

Cuando empecé a escribir, iba a ser una novela de ficción. Deseaba desesperadamente salir y volver a viajar, pero había vuelto a la universidad y no contaba con el dinero para estar viajando. No tenía mucha experiencia en la escritura ficcional, así que escribí los primeros capítulos hablando de lo que realmente estaba pasando en mi vida para explicar por qué el protagonista quería soltar todo y vagar por el mundo. Planeaba inventar todo lo demás: un fabuloso viaje lleno de aventuras para poder vivir mis sueños a través de una gran mentira impresa. Pero cuanto más pensaba en cómo podía irse el personaje y a dónde iría, más sonaba como algo posible, incluso racional. Conforme las cosas empeoraban en mi vida, encontré una oportunidad de “escapar”, y acabé escribiendo unas memorias en lugar de una obra de ficción.

 

¿Sabías desde un principio qué dirección querías darle a tu historia?

 

Una vez que decidí apartarme de lo ficcional, perdí el control del argumento y de los giros, todo quedó librado al azar. Sin embargo, mantuve un parámetro a lo largo de todo el proceso: yo quería que el libro actuara como un espejo frente a la manera en que funciona mi mente, saltando de una parte a otra, de un estilo a otro, de las palabras a las imágenes.

 

Si tuvieras que resumir esta experiencia en una frase, ¿qué dirías?

 

Tendría que decir “aleatoriedad agradable” o “caos equilibrado.”(se ríe). Fuera de un par de experiencias muy desagradables, era exactamente el tipo de desorden en el que me desenvuelvo bien. Nunca he sido del tipo de persona que permite que la rutina interrumpa su vida.

 

¿Por qué crees que es importante viajar?

 

Hace unos meses, estaba intentaba comprar un nuevo diario cuando me encontré con uno que tenía una cita de San Agustín en la tapa: “El mundo es un libro, y aquellos que no viajan leen sólo una página”. Y es tan cierto…

Cuando trabajaba como editor del periódico Weekly Review en Viking, Alberta (un pequeño pueblo de mil habitantes ubicado entre praderas), alquilaba la casa de un hombre que vivía a apenas dos cuadras de distancia. Toda su familia había crecido en la casa que yo estaba rentando. Su hermano se había mudado a la casa del lado, él se había mudado a dos cuadras y su padre vivía también a dos calles, en un asilo de ancianos. Jamás habían viajado.

Toda la ciudad era así. Nadie parecía tener algún deseo de ver o siquiera oír nada fuera de su pequeño mundo. Es como leer cada mañana el mismo periódico de hace treinta años o escuchar la misma canción cada vez que enciendes la radio. Es absurdo.

Viajar le da perspectiva a las personas, mata la ignorancia y el racismo.

 

¿Cómo decidiste crear Blank Publishing?

 

Decidí crearla cuando me di cuenta de que la industria editorial canadiense estaba muy desactualizada. En el caso de Self Disenfranchised, me resultaba muy difícil encontrar a alguien dispuesto a publicar un trabajo con un lenguaje y un sentimiento tan callejeros, pero aún más difícil resultaba encontrar a alguien dispuesto a arriesgarse con un estilo visual tan poco tradicional. Tenía un plan específico para mi libro, y no encajaba con lo que publicaban otras editoriales canadienses.

Además, resulta muy complicado hallar una compañía que prepare la publicación para la amplia variedad de medios y dispositivos actuales, y yo quería que mi libro estuviese disponible en la mayor cantidad de soportes posibles.

 

¿Cuál crees que es el desafío más grande para un escritor que apenas comienza?

 

Creo que los escritores iniciales enfrentan dos desafíos importantes: uno es encontrar una editorial y el otro, quizá más difícil, es encontrar una voz propia. Los escritores tienen que atravesar un largo proceso de búsqueda y correcciones (y todos los que estamos en esto sabemos lo tramposo que puede ser el trabajo de corregirse a sí mismo) antes de toparse con un estilo que los defina, sin importar qué tan buena sea la historia.

 

¿Hay algún mensaje que quieras darle a los nuevos escritores?

 

No se rindan. No importa cuántas cartas de rechazo reciban ni con cuántos imbéciles deban lidiar, siempre hay una manera.

Gracias Internet y los lectores en línea, comenzó una nueva era en el mundo de la escritura y todos, tanto autores como editores, siguen intentado encontrar un método que se ajuste, un balance entre lo tradicional y las nuevas publicaciones electrónicas. La mentalidad de “todo es gratis” que pulula en Internet está empujando a un montón de escritores a achicarse y vender sus trabajos y sus derechos por mucho menos de lo que merecen. Esto nos sitúa en un punto de inflexión bastante delicado, pero si nos mantenemos juntos, continuamos produciendo y no nos entregamos a las demandas de trabajo gratuito, estaremos bien, a la larga.

 

Quienes deseen conocer más sobre el último libro de Raghbir Jin, pueden espiar algunos fragmentos desde los vínculos que aparecen a continuación. Los que no se contenten sólo con una página podrán, también, descargarlo completo.

 

http://www.magcloud.com/browse/issue/294929

http://www.smashwords.com/books/view/70507

http://itunes.apple.com/ca/book/self-disenfranchised/id451068823?mt=11

http://www.publishingblank.com/products-page/