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27 febrero, 2019

Liu Xiaodong: el peso de la pintura

Por Patricia Lago L.

Liu Xiaodong: el peso de la pintura

Hasta el 2 de marzo se presenta en la Lisson Gallery de Londres, la exhibición «The Weight of Insomnia», una reflexión acerca de la pintura como un medio de creación subjetivo personal dentro de un mundo tecnológico.

Si hay algo que no cabe duda es que Liu Xiaodong es un artista complejo. Nacido en  en 1963 en Jincheng, China y formado en la academia de artes de Beijing (Donde es profesor actualmente), y en la Academia de artes de la Universidad Complutense de Madrid, es considerado como uno de los pilares fundamentales de la pintura neorrealista China que surgió en la década de los 90. Sus obras, de grandes dimensiones y fuerte carga conceptual, suelen representar historias y situaciones de personas comunes, de poblaciones «emergentes», en donde las crisis económicas, políticas y ambientales atraviesan a sus personajes. Para ello utiliza modelos reales, fotos de revistas, videos o realiza performances en forma de sesiones de pintura en vivo que darán como resultado intensas y cuidadas composiciones entre el límite de lo real y el artificio.

Xiaodong también busca cuestionar el rol del artista como creador único y a la pintura como el medio de expresión de esa individualidad, explorando cuales pueden ser los alcances de uno y otro en un mundo donde la tecnología y los medios de producción mecánicos eclipsan el factor humano. La exhibición que presenta actualmente en la «Lisson Gallery» de Londres gira alrededor de esa idea. «Weight of Insomnia» (el peso del insomnio) es el título elegido por el artista para la serie de pinturas que presenta en la muestra. Iniciada en 2015, las obras de grandes formatos, han sido realizadas por un  sistema robótico creado por Xiaodong junto al artista, técnico y jefe del centro de Investigación/Creación del Chromus Ar Center de Shangai, Fito Segrera y su equipo. Situado frente a un gran lienzo montado en un andamiaje, un sistema de tensores y poleas conducen un pincel «mecánico» sobre la superficie que va aplicando trazos y capas de pintura siguiendo los patrones que le envía un ordenador, a partir de la interpretación/ información que recibe en directo, de cámaras de seguridad y demás feeds, sobre los movimientos y flujos de gente en un lugar público específico que el artista propone que el robot documente. La pintura se ejecuta durante el tiempo que dure la exposición, sin pausas ni descansos, dando por resultado una obra monocroma, de densas capas de pinturas y pinceladas extrañas, que recrean de una forma inquietante el lugar representado. El sitio elegido en esta ocasión es  Plaza Trafalgar en Londres y el color elegido por el artista es el azul prusiano, que forma parte de los colores de la bandera del Reino Unido. Para ver la obra terminada habrá que esperar al final de la exhibición, pero en la misma se presentan además, las otras obras que la maquina ha realizado en distintas ciudades: Beijing, Shanghai, Jincheng, Berlín, Karlsrule, Sydney y Gwangju. Junto con la obra realizada en esta última ciudad de Corea del Sur y que representa una vista de la plaza «18 de Mayo, Homenaje a la democracia» se exhibe «Time», obra del año 2014 y que es la única de la muestra realizada «a mano» por el artista.   En esta obra, formada por varios paneles, se ve el retrato de varios adolescentes sentados y recostados en la plaza y un cuerpo tirado sobre el pavimento. Los adolescentes retratados son algunos de los hijos de las víctimas de lo que se ha conocido como «La masacre de Gwangju» en 1980, en la cual (según cifras oficiales) perdieron la vida 165 personas a raíz de una manifestación que exigía la instauración de una democracia en Corea del Sur. En cuerpo boca abajo representa a uno de esos manifestantes y las nubes rojo- moradas la sangre derramada. La obra es realmente sobrecogedora y presentada junto a la visión del robot, genera aún más inquietud. Es interesante ver como el tiempo está representado en las dos obras: Mientras que la obra de la máquina, revela un tiempo objetivo y preciso, la obra realizada por Xiaodong nos muestra dos momentos, dos tiempos que marcan un arco de historia que nos ilustra el presente y nos señala la necesidad conservar la memoria y nuestra historia para vivir el presente y abrirnos hacia el futuro. Este contraste de tiempos y representaciones de ambas obras de disuelve en cuanto conocemos la historia detrás de «Time» y nos percatamos en color que el artista ha elegido para que su máquina represente la plaza: Rojo-morado.

Es interesante también tener en cuenta el título que el artista ha elegido en esta serie de obras «El peso del insomnio». Con él da cuentas de uno de los límites entre la máquina y el ser humano: Mientras que el artista, para realizar la obra necesita un cierto tiempo, el cual está determinado por factores como sus propias necesidades físicas (comer, descansar, realizar actividades recreativas, etc.) la máquina requiere solamente los medios y parámetros básicos que el artista le brinda: el material, qué pintar y el tiempo de comienzo y fin. Claramente, la máquina realiza la obra ajena a las variables humanas, en cambio el artista sin descanso, viviría en un estado de progresivo deterioro, en donde el peso de su «humanidad» minaría sus ansias de producción.

Más allá de todo lo expuesto, es sorprendente ver la sensibilidad del artista en sus pinturas robóticas, y sentir que frente a ellas el límite entre lo humano y lo mecánico se vuelven difusos, Quien sabe, tal vez en un futuro sean las máquinas las que nos enseñen a ser humanos otra vez.


Liu Xiaodong
«Weight of Insomnia» Hasta el 2 de marzo de 2019, Lisson Gallery, 27 Bell Street, Londres, UK.