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El Gran Otro | Lunes 10 de Diciembre de 2018

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Hilvanar el silencio

Hilvanar el silencio
Por Bárbara Vincenti
La obra Entre los restos de Ariela Naftal evidencia, mediante la costura,  las cicatrices del pasado

 

Entre los restos es una instalación que consiste en piezas de vajilla dispuestas sobre una larga mesa que une en su extensión las dos salas que habita. Detenidas en el tiempo, manteles y servilletas de tela las sostienen, cosidas unas con otras enhebrando sus historias. Al cubrirla, lejos de ocultar la vajilla la evidencian, como fantasmas del pasado que hacen sentir su presencia. El blanco en la obra, contrasta con la sombra que los objetos y pliegues proyectan y llena al espectador de palabras contenidas en aquel enjambre de silencio. Gritos mudos que, como cuenta la artista, se hilvanaban en su mesa familiar.

 

La puerta de entrada a la salita de Fundación Osde es antigua, con vidrio repartido de marco blanco y, si bien antes de entrar uno puede ver la instalación dispuesta como en una vidriera, una vez adentro se produce un cambio en la perspectiva: la intimidad y  el diálogo con los silencios incorporan sensaciones. El espacio circular envuelve al espectador a modo de un vientre y la obra es la columna vertebral de aquel cuerpo. Se respira un aire del orden de lo sagrado, gritos contenidos y el tiempo que atraviesa esa columna hacia un futuro indefinido.

Una abertura separa dos espacios que la obra une y la parte de «atrás”, un atrás que podría ser adelante, así como el tiempo, cuya medida es una arbitrariedad que nos ordena. Es difícil el acceso a aquel segundo sector, ya que es estrecho el espacio entre la mesa y el marco de la puerta divisoria, parece de algún modo decir hasta aquí.

La mesa, vajilla y manteles, son la materia prima de la obra, además del silencio y sus cicatrices. A medida que se recorre la sala, una sensación de agobio va dejando lugar a otra más pacífica que fluye, como si se tratara de agua corriendo, olas que envuelven y generan dinamismo.

En trabajos anteriores de Naftal, la vajilla blanca es también protagonista. Por ejemplo Oveja negra, que consiste en un objeto blanco de 60 cm de altura compuesto por platos hondos de loza blanca apilados, o Loza blanca, una serie de autorretratos fotográficos de la artista inmersa entre fragmentos de loza. A diferencia de éstas, en Entre los restos, las piezas están sujetas, son objetos cotidianos invisibilizados que despiertan ante la cobertura de la tela, volviendo invasivas sus siluetas, quietas y retenidas en el pasado que evocan.

Ariela Naftal nació en Buenos Aires en el año 1966 y dice que en un principio fue la falta de palabras la que la llevó a dedicarse a las artes visuales como modo de expresión. Atravesó su infancia en un periodo de la historia política argentina en el que, como ella menciona, el silencio es salud era un slogan. El de los años 70 era un contexto dictatorial en el que desaparecía gente, otra se exiliaba y, a la que no le ocurría ninguna de aquellas cosas, debía hacer que no veía, que no escuchaba o simplemente guardar silencio.

Reflexionar acerca del silenciamiento de la sociedad argentina, se conecta con diferentes obras de artistas locales, entre otros grandes referentes como Antonio Berni o Carlos Alonso, este último dibujante y pintor rosarino cuya serie Manos Anónimas, constituida por 37 obras, en su mayoría dibujos, dialoga con la obra de Naftal ya que muestra los dolores generados en aquel periodo en la sociedad argentina. Alude también al silencio, lo pone sobre la mesa, al igual que Ariela, aunque a diferencia de Entre los Restos, este se ve de manera violenta. Todo lo malo se escondía debajo del mantel, se silenciaba y es aquella contención lo que resulta en una implosión de la sociedad canalizada en el arte que lo circunda. La intención de Alonso es explícita, pero ¿no lo es también la de Naftal al demostrarnos la silueta de lo silenciado?

Ariela cuenta que, hace casi una década cuando murió su madre, algo se detuvo. «Sentí que lo no dicho quedaba escondido debajo del mantel. Soñé que cubría, ataba y amordazaba una copa con una servilleta de tela blanca. Desperté y comencé a envolver y coser vajilla». Comenta también que aquella acción se convirtió en un ritual.  La imagen de lo momificado y lo funerario se hace presente, relacionado con el título de la obra que habla de los restos, de lo que sobra, lo que quedó. Dice que en el presente sigue «…buscando como una arqueóloga huellas cotidianas que me permitan hacer visible lo oculto utilizando el objeto como testigo de nuestra existencia.»

El gesto de la costura sobre aquello que abraza, en un juego que combina la historia personal de la artista con la del país. Las marcas que dejan los gritos sofocados, sus inevitables cicatrices.

 

Entre los restos de Ariela Naftal puede visitarse hasta el 12 de Enero de 2019,
Lunes a sábados 12 a 20 hs (domingos y feriados cerrado)
Intervención en salitas/ Espacio de arte/ Fundación osde
Suipacha 658 Primer Piso, CABA
4328-3287/6558/3228
espaciodearte@fundacionosde.com.ar
http://www.artefundacionosde.com.ar/
https://www.arielanaftal.com/

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