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13 mayo, 2016

De la sutil ironía a la reflexión profunda

De la sutil ironía a la reflexión profunda

FEDERICO PORFIRI

 

María Gabriela Figueroa

En Modernidad líquida, Bauman señala el fin del compromiso mutuo y el auge del utilitarismo. El orden económico domina la vida humana, cuyos vínculos se tornan frágiles y transitorios. En la misma línea, la poética de Federico Porfiri reflexiona críticamente sobre el mundo contemporáneo y evidencia sus contradicciones. Lo «líquido» se aprecia en sus óleos diluidos y en las tramas fluidas que configuran el espacio y los distintos planos. La paleta de armonías cromáticas se contrapone a la tensión de las formas, lo bidimensional por momentos cede ante la irrupción del volumen y los elementos dialogan en forma lógica e ilógica.

Los retratos de grupo y los paisajes metafísicos de Porfiri pertenecen al arte contemporáneo, cuyas obras abiertas son completadas por la interacción del público. A través de las redes sociales y de sus muestras en espacios de arte, Porfiri invita a los internautas y espectadores a participar de su work in progress. Tal fue el caso de su muestra individual en la galería Imada, donde se encuestaba a los espectadores sobre cuál de las obras expuestas deseaban ver realizada en gran formato. En una pequeña caja de madera podía escribirse el nombre de la obra elegida para que luego fuera recreada por el pintor.

En los retratos colectivos, los personajes se ordenan por una grilla ortogonal o por tondos individuales. Son retratos imaginativos que tienen cierta similitud con el stop motion donde se infiere la experiencia de Porfiri como ilustrador y humorista gráfico. La sutil ironía de las obras y sus títulos interrogativos procuran la interacción lúdica con el público. Pero, más allá de su aire naíf, sus retratos son una indagación crítica al individuo actual. Mientras estos personajes expresivos nos interpelan, los títulos preguntan ¿Quién es un idealista?, o ¿quién sería el inocente en Ocho malvados y un inocente?, o bien ¿Cuántos personajes se llaman Ernesto?, en alusión a la obra de Wilde. En los retratos de Porfiri, se plantea la dicotomía entre el ser y el parecer que debe ser dilucidada por los espectadores.

Sus paisajes metafísicos recrean escenografías desoladas que sugieren las tensiones contemporáneas, por las cuales a veces El camino metafísico se bifurca ‒tal como en su obra‒ y nos obliga a hacer elecciones difíciles. En Estudio tres de Babel, se remite a los malos entendidos bíblicos debido a la diversidad lingüística, que actualmente también simboliza el abismo entre los políglotas digitales y los ciberanalfabetos. Sin duda, los paisajes imaginarios de Porfiri evocan estados anímicos de la desencantada modernidad líquida.