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8 enero, 2024

«El amor es una mezcla de deseo y generosidad» Entrevista a María Negroni

Por Margarita Gómez Carrasco

«El amor es una mezcla de deseo y generosidad» Entrevista a María Negroni

 

Fui con el propósito de hacerle una entrevista a María Negroni, pero lo cierto es que se convirtió en una charla profunda. Cuando finalmente nos despedimos, vinieron a mi mente estas palabras de García Márquez: «La vida no es lo que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla». Aunque quizá sea una osadía de mi parte, creo que esta frase condensa el sentido el libro El corazón del daño.

 

¿Qué te parece que es la escritura?

La escritura es una ceguera, porque, en realidad uno escribe sin saber qué es lo que quiere decir, no hay algo previo a la escritura. Entonces, uno sigue, puedes decir, bueno, pero entonces si no tenés una idea de qué querés escribir, ¿qué es lo que te está empujando? Y lo que te está empujando, es, por un lado, una obsesión, algo que te mueve mucho internamente y, por otro lado, un ritmo, casi una música. Te diría que es como el corazón de cada uno.

La escritura es ir a encontrar lo más importante de cada uno. Entonces, uno desciende, como los héroes griegos de la épica, que van para entender. Llevan algunas preguntas, a veces no las responden. ¿Recordás que en las épicas griegas los héroes van, intentan abrazar a la isla?  Las figuras se les desvanecen, no es que uno vuelve con respuestas, pero vuelve a veces con las preguntas mejoradas, habiendo entendido un poquito más de qué se trata. Ahora, vos me preguntarías de qué se trata qué, y yo te diría de qué se trata vivir.

Porque, en definitiva, no solo la escritura, sino cualquier expresión del arte creo que se pregunta eso, ¿no? ¿Qué hacemos aquí? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Qué sentido tiene la existencia?. Son esas las preguntas, me parece, que se formulan todo el tiempo.

El libro El corazón del daño, ¿lo has escrito como un arquitecto o lo construiste en forma intuitiva?

El libro, en realidad, empezó sin que yo supiera que empezaba, porque una editorial muy buena de Argentina me había pedido si podía escribir algo sobre mi relación con los libros. Entonces, dije que sí. Esto fue antes de la muerte de mi madre.

Firmé un contrato, era súper generoso, y empecé a escribir. No sé si recuerdas la primer frase del libro: «en la casa de la infancia no había libros». Empecé así. Después, como mi madre estaba enferma, tuve que parar. No había escrito ni dos renglones, pero había empezado, tenía la primera frase para ese libro.

Ese proceso de mi madre duró desde que  enfermó hasta dos años, cuando  murió. Entonces, yo le dije a la editorial:  « Yo no puedo escribir este libro en este momento, así que no lo voy a hacer». «No, pero la esperamos», me respondieron, y dije: «No, no, no, no me puedo ocupar; prefiero de que rescindamos el contrato, yo les devuelvo el dinero y ahí quedó». Entonces, muere mi madre, pasa el tiempo. No sé, creo que pasó un año. Y la computadora tiene esas cosas; entonces, me encuentro con este archivo que se llamaba Los libros y yo. Era como la idea. Lo veo como el comienzo y empezaron así a fluir en la casa de la infancia un montón de reminiscencias y recuerdos. Empiezo con eso y me aparece la figura, o sea,  la  primer figura que aparece es de esa mujer hermosa que yo miro como una nena, la miro maquillarse. Así empecé,  O sea, no fue arquitectura, fue intuitivo.

En tu libro me sorprendió la forma innovadora que interpelas la literatura.

Otra cosa  que soy muy consciente,  no mientras lo escribía, pero,  por ejemplo, cuando hice la primera versión me acuerdo de que se lo di a leer a mi editora y ella me dice: «María, pero vos  te das cuenta de que, por ejemplo, hay algunas escenas que  las pones en una página, y que podrías desarrollar como diez paginas». Por ejemplo,  la escena que va con la madre que la lleva  a buscar al padre al club de póker son cuatro  renglones . Y ella me dice: «Acá podrías escribir diez páginas». Y le digo: «! No me interesa escribir diez paginas !»

Yo quiero dejar que el lector o la lectora  se imagine.  Yo  no le digo si nos  fuimos con mi padre del club o si se pelearon. No importa, lo dejo ahí y creo que eso se repite mucho en el libro, esa especie de interrupción de la anécdota y que es suficiente  con lo que digo.

¿Cuánto tiempo te ha llevado hacer el libro?

Creo que me debe haber  llevado un  año y medio, dos  como mucho, y me acuerdo cuando lo termine también. Me acuerdo de que dije: « Ya está, es esto».

En una entrevista que te hicieron, dijiste que en un momento pensaste en que El corazón del daño fuera un libro póstumo…

Si, me asusté en un momento porque la escritura es tan cruda y tan desnuda. De alguna manera, tenía  necesidad de  compartir estas cosas. También tenía necesidad de seguir escribiendo y pensé:«Lo dejaré ahí, que alguien lo descubra cuando yo ya no esté».

Era mi única forma de seguir y, después, cuando lo terminé, lo pase a la editora. Y ella lo leyó en el mismo día que se lo mandé. Me llamo a  la noche y me  dijo: «María, lo publicamos ya»

Con respecto al tema de la desnudez de tu libro, aparece ahí una línea que desdibuja el límite entre la ficción y lo real.

Claro, lo que pasa es que hay dos  cosas. Una es que la memoria es una ficción, en el libro la madre dice una cosa y la protagonista está convencida de otra cosa, pero y yo  nunca lo sabré, si me lo inventé, no. No lo sé…

Hay una frase del libro que anoté: « Abrir  una fisura en  las costras del uso » ¿Que quisiste decir?

Claro, porque ¿viste que  se petrifica todo?. Poder abrir un poquitito, que,  aparte, no es que lo abrís totalmente,  es como para ver una rendija de luz .

¿Qué es el amor para ti María?

Es una pregunta dificilísima, es cómo preguntar que es Dios.

Es muy difícil lo que me preguntas, porque el amor no es solamente el amor humano. Para mí, el amor es lo que hace mover el universo. Hay  como un amor que es enorme, que podríamos decir que estás cerca de una mezcla entre  deseo y generosidad. Es como una fuerza, es una energía que nos mueve. No sé si te  habrá pasado… Yo muchas veces, sin estar enamorada de alguien, he tenido momentos que me he sentido como enamorada, como con una sensación de plenitud. El amor tiene como  ochocientas mil facetas.

Por último, el VII Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro que concede la Fundación Centro de Poesía José Hierro ha recaído este año sobre ti…

Si, sobre un libro de poemas: Utilidad de las estrellas es el título. Ahí  parto de un epígrafe de un brasileño que dice que  la poesía es un inutensilio, algo inútil y utensilio. Entonces yo digo:«¿Para qué sirven las estrellas?» ¡Para nada, pero están ahí!. Es como una especie de paradoja, como pasa con la poesía también.

Estoy muy  feliz, es el jurado de poetas que yo más respeto y admiro de España. Me hizo muy feliz cuando me llamaron.

El libro de poemas va a circular en España y también en Argentina, ¿no?

Va a venir acá, porque Pretextos, que es la editorial de Valencia que lo va a publicar, hizo un convenio con la Argentina para publicar los libros. Ya tengo como cuatro libros en Pretextos y recién el año pasado sacaron uno,  pero, bueno, este seguro lo van a traer porque es la novedad.

 

 

María Negroni es poeta, narradora, ensayista y docente. También es doctora en Literatura Latinoamericana, dirige la Maestría de Escritura Creativa en la UNTREF.  En el 2023, publicó El Corazón del daño y  obtuvo el VII Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro que concede la Fundación Centro de Poesía José Hierro por su libro de poemas Utilidad de las estrellas. Cuenta con una extensa obra y varios de sus libros fueron traducidos en diferentes idiomas. En 1994 fue distinguida con la Beca Guggenheim y en 2014 recibió el premio Konex de Platino.

 

Foto portada: Alejandro Guyot