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12 septiembre, 2019

Los mitos de Figari

Por Nadia Paz

Los mitos de Figari

El Museo Nacional de Bellas Artes presenta la muestra “Pedro Figari: Mito y creación”, una selección de más de 30 óleos del artista uruguayo.

 

“Mi pintura no es una manera de hacer pintura; sino un modo de ver, de pensar, de sentir y sugerir”, afirmaba Pedro Figari. Y es que cuando nos hacemos la insistente pregunta: ¿Qué es ser un artista? resulta difícil traducir su respuesta en palabras que terminen de completar el sentido total de lo que representa serlo. Cuando consultamos a la Real Academia Española, encontramos que los significados de la palabra refieren directamente a la actividad: 1. Persona que cultiva alguna de las Bellas Artes. 2. Persona dotada de la capacidad o habilidad necesaria para alguna de las Bellas Artes. 3. Persona que actúa profesionalmente en un espectáculo teatral, cinematográfico, circense, interpretando ante el público.

 

 

Sin embargo, si pensamos en artistas como el uruguayo Pedro Figari, observamos que las definiciones referentes a la acción artística quedan muy limitadas. Como él mismo admitía, su pintura no es una manera de hacer pintura. Figari fue un artista no sólo en la creación de obras de arte sino también en su vida, al tener una determinada y consecuente forma de pensar y sentir que lo llevó a actuar con firmeza y creatividad en cada paso que dió, en cada proyecto que desarrolló y cada área que conformó. Las definiciones sobre el ser artista hoy pasan un poco más por ese lado. Figari fue abogado, pedagogo, político, periodista, filósofo, poeta y pintor. Fue muchos hombres en uno y en cada rama desplegó su talento dando batalla para mantenerse fiel a sus ideales humanistas.

La muestra “Pedro Figari: Mito y creación” expuesta en las salas 32 y 33 del primer piso del Museo Nacional de Bellas Artes (Av. Del Libertador 1473 – CABA) curada por Thiago Rocca (Director del Museo Figari) y coorganizada con el Museo Nacional de Artes Visuales de Uruguay, expone esta visión del artista que supo transformar su vida en un proceso creativo en constante indagación. Figari nació en Montevideo en el año 1861 y recién inauguró una muestra en Buenos Aires a la edad de 60 años, momento en el que llegó su consagración ante el mundo del arte internacional. Sus obras se centraron en temáticas que recreaban épocas coloniales, gauchescas y afroamericanas desde una mirada alejada de la historia oficial y que él mismo llamó “La leyenda del Río de la Plata”. Entre sus principales cuadros se encuentran aquellos que retratan los candombes de los negros y esclavos de la zona y bailes criollos con todo su colorido, así como los personajes poco conocidos y protagonistas anónimos de costumbres cotidianas que conformaron la identidad de los pueblos Latinoamericanos. “Inquieto, exhuberante, imprevisto, Figari creó con sus pinceles una serie de motivos que lo ayudaron a reflexionar, con humor, precisión y hondura, sobre las múltiples facetas de la condición humana. De este modo, concibió series pictóricas que abarcan desde la vida primaria del hombre de las cavernas hasta paisajes señoriales de Venecia, pasando por corridas de toros, crímenes pasionales, procesiones religiosas y jugadores de bochas, entre otras”, afirma Thiago Rocca, director del Museo Figari.

 

 

En exhibición se encuentran varios ejes temáticos que estuvieron presentes con insistencia en la obra de Figari. La serie de pinturas llamada Trogloditas, recreaba el contexto y las acciones de los hombres de las cavernas. En ella, el artista fantaseaba con situaciones que sucedían en el pasado prehistórico siempre fiel a su estilo, alejado de suposiciones o mitos ilustrados del “buen salvaje”. Figari retrataba el día a día de hombres y mujeres primarios a través de sus logros y fracasos en la supervivencia.

Por su parte, las corridas de toros ocuparon una parte central de su obra. El artista retrató estas fiestas populares con la pasión de sus jugadores y sus peripecias. Si bien apoyó la prohibición del juego, le gustaban estos eventos por su carácter ritual a través de gestos y señales arquetípicas. Asimismo, la noche en paisajes campestres fue uno de los abordajes más recurrentes de sus pinturas. La presencia de la luna develó las fábulas de los cuentos y las anécdotas contadas de generación en generación, de las que el artista se inspiraba regularmente para crear.

En este sentido, la obra de Figari narra visualmente las historias de quienes padecieron injusticias y trae a su contemporaneidad un pasado que se actualiza. “Su obra reviste un carácter político inmediato: postula la igualdad de género humano, más allá de clases o identidades, e insta a una aceptación mimética del diferente”, afirma Andrés Duprat, Director artístico del Museo Nacional de Bellas Artes. Sus convicciones políticas lo convirtieron en un artista que a través de sus obras representó – y creó nuevos – mitos de nuestra historia latinoamericana.

 

 

La muestra podrá visitarse hasta el 15 de septiembre, de martes a domingos, de 10 a 20 horas, en Av. Del Libertador 1473, Ciudad de Buenos Aires.

 


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