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19 agosto, 2023

Tom Friedman – La realidad transfigurada

Por Maximiliano Turri

Tom Friedman – La realidad transfigurada

Tom Friedman inicio su carrera artística cuestionando su entorno, buscando comprender la esencia de lo cotidiano para transmutarlo en arte.  Ese cuestionamiento (que aún sigue practicando) ha terminado transfigurando todo el arte de nuestro tiempo.  Hoy no podemos entender en concepto “Arte”, con sus libertades y posibilidades, sin esa profunda contemplación de la realidad que Tom nos enseña en sus obras.

 

Introducción

Para quien escribe, poder realizar este conjunto de entrevistas es una experiencia que llena de alegría y satisfacción. Hablar con artistas que admiro desde hace tanto tiempo, es algo increíble en sí. En el caso de Tom, la entrevista la hicimos por WhatsApp en un par de sesiones. SI bien hace tiempo que la tecnología es parte de nuestras vidas, todavía me sorprende como  facilita estos increíbles encuentros; aunque también es inquietante experimentar como la naturaleza expone sus limitaciones, y como una simple tormenta se lleva consigo reflexiones y anécdotas, víctimas de una mala conexión. Afortunadamente, han sido breves las interrupciones y no han opacado en absoluto esta fascinante conversación con Tom y a manera de homenaje a nuestro virtual encuentro, la he dejado en la edición.

 

Maximiliano Turri: ¿Qué es la contemplación para ti?

Tom Freidman: Bueno, hay diferentes tipos de contemplación; yo ejercité la meditación formal, que es una especie de práctica en la que te sientas y permites que tus pensamientos simplemente vayan y vengan, sin apegarte a ellos… Pero supongo que un tipo más general de contemplación sería pensar y seguir tus propios pensamientos. Pero no simplemente dejándolos ir y no participando activamente en los pensamientos propios, como una especie de ensoñación… Sí, más bien un pensamiento pasivo, porque hay diferentes tipos de procesos de pensamiento, donde un pensamiento activo es aquel en el que contribuyes a los pensamientos en sí, ya sabes, haciendo que ocurran, razonando, usando la lógica; pero un proceso de pensamiento pasivo es simplemente dejar que ocurran…

 

MT: ¿Cómo podemos ver lo extraordinario en lo ordinario?

TF: Creo que lo extraordinario proviene de cada individuo y es cuando ves o experimentas algo, y eso desencadena la afluencia y la belleza de los pensamientos. Reflexiones inconscientes que fluyen hacia tu conciencia y crean un fenómeno fisiológico que es muy sorprendente y conmovedor. Así que llegar a ver lo ordinario y lo extraordinario es dejar atrás muchas suposiciones sobre las cosas.  Por ejemplo, si ves un árbol, la mayoría de la gente piensa habitualmente en la palabra “árbol”; puede que piensen también en otras experiencias que han tenido con un árbol, pero verlo como una experiencia extraordinaria es ver la singularidad de ese momento, de ver el árbol como una primera vez. Verlo como “un árbol” y a la vez no como “un árbol”. Verlo más allá del lenguaje y de nuestras suposiciones sobre lo que es, pero también es permitir nuestra propia experiencia. Dejar que fluyan todas las experiencias que uno ha tenido con “el árbol”: las asociaciones, los recuerdos, las fantasías, los peligros, las maravillas del árbol y permitir que eso suceda.

En mi trabajo utilizo lo ordinario como punto de partida porque es lo familiar, y así no hay nada de confuso al respecto. Empiezo por lo familiar, por lo que conoces, porque luego, lo que intento es diseccionarlo y superar entonces lo que sabes sobre ello y tus suposiciones sobre lo que estás viendo.

 

 

MT: ¿Puede cualquier cosa, tener el potencial para ser una obra de arte?

TF: El arte para mí es un “reclamo”; es el reclamo de mirar algo de una cierta manera que te conducirá a algo diferente; quizá a algún nuevo tipo de belleza o fealdad… Como un marco: algo que alberga lo que potencialmente podría ser arte y pide por ello ser observado como en un pedestal, como en el contexto de una galería o un museo que establece la exigencia de mirar las cosas… Como si estuvieras en un museo caminando, mirando la obra de arte y notas un tomacorriente y obviamente, eso no es una obra de arte. Pero podría serlo, dependiendo del artista, quien podría ponerte frente a experiencias como esa. Es una sorpresa, es un truco. Entonces, qué es el arte tiende a ser algo fácil de identificar, pero la cuestión sería: ¿es arte interesante o es arte aburrido? Esa es la clave.

 

MT: ¿Cuál es el comienzo de tus obras?

TF: No es algo especifico, son muchas cosas diferentes. A veces llego a una obra por el impulso de trabajar en un proyecto de una exposición.  Entonces una obra puede llevarme a otra. En esos casos, tiendo a buscar lo contrario de lo que estoy haciendo en una pieza y entonces lo llevo a cabo. Me gusta la forma en que los opuestos juegan entre sí, la forma en que las diferencias se complementan. Pero también podría comenzar con una idea muy específica, algo que he visto o experimentado. Por ejemplo, una de mis primeras obras, una barra de jabón parcialmente usada en la cual esta incrustada una espiral de mi vello púbico. La idea vino directamente de una experiencia que tuve al… Aquí la señal se perdió en la tormenta, junto con la explicación del origen de UNTITLED, pero a partir de lo que Tom dice a continuación, podemos imaginarlo…. pegado en la barra de jabón, y es un poco asqueroso hasta cierto punto, pero también pensé que podría tener el potencial de la belleza. Como sabes, mis trabajos son muy diferentes entre sí, así que casi siempre abordo cada obra de una manera muy distinta; luego busco la manera de hacerla, dejar de lado de toda la ornamentación y llegar a la naturaleza esencial del objeto que estoy haciendo.

 

 

MT: A menudo se te considera un artista conceptual. ¿Cuáles son los conceptos que te interesan?

TF: Veo mi trabajo menos como un proceso acumulativo de desarrollo de una idea y más como el proceso de despojarse de las suposiciones y llegar a conseguir algo que sea realmente esencial. Supongo que si se me ocurriera una idea y un concepto debería ser como una especie de “escéptico declarado”; como que deberías creer de todo corazón en lo que quieres creer, pero “tomarlo con pinzas” al mismo tiempo. Entonces, sería como una especie de “anti-dogmatismo” y “anti-fanatismo”. Aunque fuera una  exhibición, sería “anti-elevada”. Quiero despertar en el espectador una sensación de asombro y de posibilidades. Llevarlos a sus propias vidas, a sus recuerdos para que ellos afecten la forma en que navegan por sus vidas cotidianas. Y esperando que ello ocurra de una manera positiva y beneficiosa.

 

 

 

MT: ¿Qué espacio ocupa el humor en tu obra?

TF: Creo que el humor viene de no tomarse las cosas demasiado en serio. Tendemos a tomarnos las cosas muy en serio y eso va unido a los extremos, y cuando algo se exagera, tus expectativas se vuelven muy grandes.  Me interesa más minimizar; si le restas importancia a algo lo suficiente, dejas un gran espacio para una epifanía, para algo maravilloso.  Lo que ocurre si exageras tus expectativas, si son muy grandes, no encontrarás nada que sea especial o un triunfo…Pero sí, el humor es como una visión general: es una forma de ver tanto lo serio como lo absurdo de todo. Así que no suelo incorporar el humor intencionadamente, simplemente sucede, surge de mi actitud.

 

 

MT: ¿Cómo podemos reinventar el arte?

TF: ¡Oh, esta es difícil! (Risas). Estoy tratando de hacerlo y en cierto modo es casi como, ya sabes, verlo en retrospectiva: puede que no sepas que estás reinventando algo hasta que ves el pasado en contraposición al presente. Y cuando pensamos en reinventar el arte, un poco tiene que ver la audiencia también; con que los espectadores ven las cosas de otra manera.  La forma en que la gente ve el arte en relación al pasado ha cambiado, ha crecido: a través del arte, la política, los inventos y la tecnología de la época. Todo eso cambia la forma en que el público ve las cosas. El ritmo en que las personas miran nuestras obras ahora es mucho más rápido. Antes la gente se sentaba a contemplar una obra de arte durante un período de tiempo más largo porque había menos arte, había menos oportunidad de ver tanto arte, pero en la actualidad la gente contantemente puede ver mucho arte al alcance de su mano, por lo que hay como una compresión,  mira  arte muy rápidamente, casi como si fuera una “lectura rápida” del arte. No sé… Creo que lo positivo es la cantidad de arte que la gente ve y es capaz de procesar, lo negativo creo, es que se puede perder mucha sutileza, debido al ritmo al que la gente investiga sobre las obras de arte o las experimenta…Pero creo que es difícil hablar de  “reinvención”  y ¿quién indica que se reinventa? Los artistas simplemente hacen su obra. Tal vez sean los escritores los que reinventan el arte, reinventan lo que escriben sobre él y se lo cuentan al público; guían al público a través de una experiencia, ¡así que les dejo esa tarea a ustedes, chicos! (risas).

 

 

MT: ¿Qué es inquietante para ti?

TF: Algo en lo que estoy trabajando es que tengo una zona de confort y me cuesta salir de ella. Eso me perturba e intento trabajar en ello.  Por ejemplo, tengo que viajar mucho; estuve en Milán para una exposición y, aunque me encanta Milán, era diciembre y hacía mucho frío, así que no pude hacer muchas cosas, ya sabes, como salir a pasear por la ciudad y eso es inquietante para mí. Quizá inquietante no sea el término adecuado. Pero supongo que, sí, estar fuera de mi zona de confort y tratar de ser capaz de crecer al estar fuera de ella.

 

 

 

MT: ¿Qué significa para ti la transmutación de lo cotidiano? ¿Cómo se hace esa transmutación?

TF: Creo que hablé un poco sobre ello . Para mí, la forma en que abordaría inicialmente esa transmutación o transformación es estableciendo una especie de lógica circular en la que tienes un material, tienes lo cotidiano y una cierta lógica. Eso se conecta con el material y luego cómo se transforma y cómo se presenta. Esa fue inicialmente la clave para mí, una forma de crear un objeto o una experiencia muy comprimida que mantuviera tu pensamiento dando vueltas y volviendo siempre sobre sí mismo, como una espiral de pensamiento en la que sales, luego vuelves; vuelve a salir, tomas otras ideas, pero siempre vuelves a su presencia. Es el “ser”, ¿qué es? ¿Dónde está? ¿Por qué se hizo? Lo cotidiano también es una forma de lidiar la identificación, que es algo muy infantil; o al menos lo asociamos a la niñez, en relación a como aprendemos a mirar el mundo y establecemos un lenguaje para identificar las cosas: ¿Qué es esto? ¿Cómo se llama? Creo que lo cotidiano en el contexto del arte puede establecer esa forma de mirar, de decir «oh, ahí está esto, ahí está aquello». Es una forma de involucrar al espectador en la experiencia de la obra y, con suerte, de permitirle bajar la guardia y abrirse. Creo que una de las cosas más difíciles para un artista es conseguir que el espectador baje la guardia y se deje llevar por su experiencia. Y lo cotidiano es una puerta para que el espectador lo haga.

 

 

MT: ¿Qué significa el tiempo para ti?

TF: Bueno, es algo que sigue pasando (risas). El tiempo es la medida del cambio, pero creo que tal vez te refieras a la cantidad de tiempo que me lleva trabajar en una obra o  un proyecto.

MT: Bueno, sí.

TF: Para mí se expresa de diferentes formas:  algunas obras no expresan realmente un aspecto temporal; otras en cambio transmiten el aspecto de «Dios mío, esto ha llevado mucho tiempo» y eso forma parte de ellas, por lo que tienen todas las pistas para que alguien se haga esa pregunta o lo cuestione. Pero también, como he dicho, hago cosas en la dirección opuesta, es decir, obra que casi no lleva tiempo, muy inmediata, espontánea. Esos opuestos son las cosas en las que realmente me interesan; cómo juegan el uno con el otro… y creo que una de tus otras preguntas, lleva a esos opuestos, como la escala…

MT: ¡Sí! Una de las cosas que me fascinan de tu obra es el tamaño; tienes obras monumentales como «Looking Up» (Mirando hacia arriba) u otras diminutas como “Untitled” o “Feces on Pedestal” (Heces sobre pedestal), o «Small Figure on Wall» (Pequeña Figura en la Pared). Entonces, ¿qué determina el tamaño de la obra?

TF:  Intento establecer una especie de experiencia mutua entre mis obras y el espectador, por lo que muchas veces son ligeramente más pequeñas que el tamaño real o si no más grandes.   En el caso de «Looking Up» especialmente, la razón era que la persona que mirará la obra imitara el gesto de la figura, es decir, que la figura mirara hacia arriba y que el espectador también lo hiciera, con toda la intención que al hacer la misma postura de la obra mire al cielo y se maraville. Luego, en dirección opuesta en relación al tamaño, siempre sentí que cuando las cosas se hacían cada vez más pequeñas, se generaba como un punto focal, cada vez más nítido, como con una lupa. Si tienes una lupa y la expones al Sol, se llega a un cierto punto en que el haz de luz se hace más y más pequeño hasta que puede llegar a hacer un agujero en un pedazo de papel o una madera. Algo más grande o más pequeño tiende a estar fuera de la realidad y del espacio de uno; Cuando algo está cerca de tu tamaño, está compartiendo tu espacio, pero cuando es más grande o más pequeño, está en un espacio diferente, asi que te plantea una manera diferente de mirarlo y eso se ha vuelto una pequeña ventaja. Luego tratar con lo invisible fue otro proceso. Probablemente sepas sobre el pedestal…

MT: ¡Sí! Y la siguiente pregunta es sobre el pedestal o «Curse» (Maldición) y sobre «1000 Hours of Staring» (1000 horas de mirada fija) ¿Cómo se transforman estas experiencias en una obra de arte?

TF: En aquella época estaba explorando como con la escala en la obra puedes hacer objetos comprimidos muy pequeños y cosas que tenían que ver con la compresión, como las heces del pedestal, o un alambre que sobresalía del suelo y que rozaba lo invisible, lo que me llevó a pensar en lo “invisible” y en formas de construir una experiencia en la que no hubiera nada, pero sí una historia que dirigiera al espectador a comprender cuál era la situación. «1000 Hours of Staring» procede de una tradición de la pintura; la tradición de la tela en blanco de la que siempre se ha hablado. Y para mí, el cuadro en blanco es el principio, es puro potencial. Lo que quería hacer entonces era crear una situación a partir de pensar:  “¿que es lo que comparto con el espectador, con la persona que mira la obra de arte? y lo que compartimos es que ambos miramos fijamente el objeto. Así que sentí que al mirar la obra fijamente durante 1000 horas, haciendo como una especie de meditación durante un largo periodo de tiempo, un par de años,  crearía una especie de vórtice en mi mente que atraería a alguien hacia él. Esa historia y el conocimiento de la misma por parte de los espectadores afectaría la forma en que estarían viendo la obra. Empezarían a compartirla como parte de las historias de la gente que contempla esta obra de arte

«Curse» surge de pensar en qué podría presentar y que no fuera nada. Al principio pensé en bendecir un espacio sobre el pedestal. No pensé en bendecir un objeto, sino que quería bendecir un lugar y darle una forma. Es por ello que referí su espiritualidad esférica, la dimensión y su ubicación en relación con el pedestal. Pero una “bendición” era demasiado fácil, así que la dejé de lado; pero si era una maldición, entonces aportaba algo un poco diferente. Por lo que comencé a buscar una bruja o a alguien que maldijera el espacio, que es lo que hice. Esto introdujo la idea de un sistema de creencias en el que, si creías en maldiciones o algo así, existía; si no, no existía. O, ¿si?; Así que esa es la pregunta que se plantea. Si existe o no es la cuestión. Este cuestionamiento genera un interesante proceso de pensamiento al respecto.

MT: ¡Me encanta «Curse»!

TF: Bueno, el embalaje que hice para «Curse» se adecúa a ese espacio, así que el pedestal va en una caja, que tiene un espacio para «la nada» o para «el algo»…

 

 

MT: ¿Cuál es el límite entre el virtuosismo y la obsesión?

TF: El virtuosismo es la verdad.  Es hacer algo y ser lo más auténtico posible en tus gestos, en tu práctica. Y creo que la obsesión parece tener menos control sobre lo que son tus actos o acciones, aunque puedes ser virtuoso en tu obsesión porque simplemente estás obsesionado, y así estás permitiendo que la obsesión suceda y eso es lo que eres. Pero, ¡sí! Realmente no había pensado en esas dos palabras juntas, (risas)… pero creo que virtuosismo… También lo escuché asociado a la habilidad. ¿Es eso lo que estás pensando, en términos de lo artesanal y distintivo?

MT: Sí, también…

TF: Porque lo estaba pensando más como algo que tiene que ver con ser honesto con uno mismo…Pero sí, entiendo lo que dices. En mi caso, artesanía y obsesión van de la mano. Tengo una idea y tengo que verla hecha, ver qué pasa y a dónde me lleva. Cada pieza que hago es realmente lo que me hace seguir adelante. Es un proceso nuevo, es un nuevo oficio que me invento y aunque, quizá ya se haya hecho, tengo que hacerlo de una forma ligeramente distinta porque es un contexto diferente, así que siempre tengo que investigar un poco porque todo es nuevo para mí.  Es un proceso nuevo que me hace seguir adelante, y esa, de alguna forma, es mi obsesión: redescubrir nuevas formas de hacer las cosas, y en cierto modo surge de la necesidad. Como cuando estaba trabajando en la ampliación de estas cajas de alimentos, como la de «Total Cereal». Era más allá de las matemáticas, realmente vino de la necesidad de tener que hacer eso. Necesitaba averiguar cómo ejecutarlo y había una forma de hacerlo que me llevó a realizarla; Ciertos aspectos de las matemáticas que luego tuve que estudiar y trabajar.

MT: ¿Cómo se construye un universo a partir de lo mundano?

TF: Tiene que ver con adentrarse en la complejidad de una experiencia mundana. En realidad, no existe eso que llamamos “mundano”; es más bien una forma habitual de pensar sobre algo. Es ver las cosas que nos son familiares y no verlas por su novedad, por tu experiencia con ellas. Simplemente las pasamos por alto aceptándolas por lo que creemos que son. Por ello comencé a investigar cómo era mi experiencia en relación a cualquier tipo de objeto. Al principio de mi carrera creé un cuestionario llamado «Gridiance» (Rejilla), en el que elaboré todas las preguntas que podía hacer sobre un objeto; cualquiera, sin importar de qué se tratara. Así que empezaba con un objeto y comezaba a formular preguntas sobre el mismo, como su nombre de genérico a específico; su función:  ¿cómo está hecho? ¿Dónde se hizo?, también sobre los materiales que lo componen, y Cuáles son los procesos para realizarlo… todas esas preguntas. Luego se ampliaban a la ubicación:  donde estaba el objeto, o sea el  contexto:  ¿Cuál es la naturaleza del espacio en el que lo estás experimentando… Y eso complica aún más la situación y/o añade más información…Luego está la persona que lo mira y eso entra en quién eres, cuál es tu psicología, cómo te sientes en el momento en que conoces esto…, y todas esas cosas. Todo ello se convierte en una paleta, realmente no importa lo que hay más allá de ella. Es como una paleta infinita de cosas que afectan lo que miramos. Tenemos una experiencia de algo y pensamos que es mundano, pero como construimos el recuerdo que tendremos al respecto es de tal complejidad o complejidad potencial… como también los  recuerdos se desencadenan al ver esa cosa.

 

 

MT: Uno de los temas recurrentes en tu obra es el cuerpo humano: ya sea en los autorretratos, en los collages o en las esculturas. ¿Qué es lo que te atrae de este tema para tu trabajo?

TF: Bueno, al principio, cada obra incorporaba una especie de autorretrato a partir de una variedad de materiales; sentía que ellos se convertían en los protagonista del cuerpo de la obra, y me parecía que mi trabajo tenía tal calidad de proceso que llevaría a la gente a pensar en mí realizando la obra: verían como había lidiado, por ejemplo, con un tipo de oficio  o de repetición a la hora de concebirla;  las obras eran como documentaciones de mi proceso. Pero recientemente, comencé a ver «La Figura»; me refiero con esto a la larga tradición que tiene esta y que es algo como familiar. Es el cuerpo humano, el gesto; pienso en los gestos, en lo que está haciendo la figura: si está simplemente de pie, si está mirando al cielo; o encogiéndose de hombros como si realmente no supiera lo que está pasando; si está reconociendo la presencia de otra persona, Si está bailando… Todos estos gestos y acciones están relacionados con una forma de conectar con alguien; Asi el espectador puede internalizar la figura, pueda sentirla con su cuerpo y comprenderla. A veces es sólo información, pero es la “fisicalidad” de algo con lo que alguien puede conectarse. Pueden realizar el mismo gesto o pueden pensar en estar haciéndolo, Como cuando hice «Looking Up” (Mirando hacia arriba). Inicialmente era muy pequeña, pero luego tuve la oportunidad de hacerla gran tamaño y pensé que debía ser así porque al observarla, obliga espectador a imitar el gesto de la figura y mirar hacia arriba.  Quería que sirviera para conectar al espectador con el asombro y el descubrimiento de la figura de la obra, para que descubriera cosas por sí mismo… Así que “La Figura” es algo en lo que me estoy centrando más en este momento. Pasé por una fase en la que pensé: «Me estoy ocupando de la figura, pero quiero tener un poco más de licencia creativa»; Como algo similar a lo que ocurrió en el Renacimiento, cuando los artistas estaban trabajando con la figura, pero estaban trabajando a través de las historias de la Biblia y esas cosas; y luego algunos de ellos se planteaban algo así como «Hey, y si nos ocupamos del infierno» (risas) y cosas asi que supongo que hablan en  la Biblia.  Ello abre toda una nueva posibilidad de formas y entonces podemos crear criaturas y figuras; puedes ser más inventivo …. Así que pasé por una fase de pensar en los monstruos…. Bueno, ahora mismo, son bastante monstruosas (risas), Pero sí, creo que la figura es algo en lo que estoy más enfocado ahora mismo, especialmente con mis esculturas al aire libre.

 

 

MT: ¿Cuáles son los materiales que más te atraen para realizar tus obras? ¿Y con cuál o cuáles no te gusta trabajar?

TF: Tiendo a buscar materiales que tengan la mayor inmediatez; los más fáciles para transmitir una idea, algo que quiera hacer.  He trabajado mucho con espuma de poliestireno y pintura, y con esos materiales puedo hacer casi cualquier cosa, a modo de un “Trompe l´oeil”. Puedo ser inventivo con ella, puedes tallar la espuma de poliestireno, puedes cortarla en hojas y luego doblarla como papel, puedes lijarla, pintarla. He hecho un montón de obras usando ese material porque puedo usarlo de una manera original, en vez de que sea solamente un proceso sustractivo de tallado o lijado, ya sabes, ese tipo de proceso reductivo. Es un material que me gusta mucho y con el que disfruto trabajar. También he trabajado mucho con bandejas y envases de papel de aluminio para hornear y lata; son materiales interesantes porque se pueden fracturar, y con la luz brillan (risas); tienen la cualidad mundana y familiar de los materiales que he usado….Y sí, los materiales son los que a veces, pero rara vez, instigan la idea. Quizás al principio, pero luego suele ser la idea la que dirige el material y busco entonces cual es el mejor para esa idea. ..Y los materiales que no me gusta usar o que nunca usaría, no sé…  a ver …  No soy de los que se cierran a nada (risas). Si hay algún material que alguien me pidiera que utilizara, sería un reto interesante. …Bueno, tal vez algo que sea muy tóxico. Sí, un material muy tóxico al que tendría que estar expuesto durante un largo periodo de tiempo no me gustaría. Trato de usar los materiales menos tóxicos posibles.

MT: ¿Cuál es el trabajo que nunca harías?

 TF: Oh Dios! eso es algo parecido a lo del material. En cuanto a una obra que nunca haría… A ver, ¿qué no haría? Supongo que no haría una obra de la que ya supiera qué esperar; que supiera cómo hacerla, que lo supiera todo sobre ella: que sepa cómo se verá,  lo que hará… eso me aburre. Tengo que hacer cosas que me desafíen y me lleven en una nueva dirección. No soy una fábrica.  No soy un productor masivo (risas).

 

 

MT: ¿Quiénes son sus influencias y referencias?

TF: Bueno, crecí sin estar muy expuesto al arte. Crecí en Saint Louis y los artistas qué veía eran los modernistas que quizá tenían exposiciones en el museo de allí y mis padres tenían libros suyos. Asi que gente como Picasso, Kandinsky, Paul Klee… siguen siendo mis favoritos. Pero cuando fui a la escuela de posgrado, empecé a conocer más y artistas como Robert Gober, Gerhard Richter, Cindy Sherman, Barbara Kruger fueron una influencia; quiero decir que fueron como las personas referentes durante mi educación, fueron muy instructivos y ampliaron mi idea de lo que puede ser arte. Pero también la música, tiendo a encontrar más inspiración en cosas que no entiendo tanto. Me encanta la música y muchos músicos… cualquier cosa, la música realmente me ha afectado. no está orientada al lenguaje y eso me gusta.

MT: A propósito del tema música, ¿es cierto que te gusta la música electrónica?

TF: Sí!  pasé por una gran fase en la que me gustaba mucho cuando trabajaba con Hudson, de Feature inc. A él gustaba mucho la música electrónica y nos compartíamos música constantemente. Uno de mis favoritos y todavía lo sigue siendo, es Richie Hawtin. Realmente es un pionero en muchos de los sistemas que se usan actualmente… creo que ha hecho un montón de cosas en Buenos Aires ¿no?

MT: ¡Sí! ¡Vino varias veces!

TF: ¡Sí! He visto algunos de los conciertos que realizó allí.

MT: ¿Qué otra música escuchas?

TF: Bueno, ahora mismo no escucho mucha música, pero tiendo a ser más retro; como “¿qué me perdí del pasado?”… puede ser rock’n’roll… Me gustan mucho los conciertos, me gusta entrar en YouTube y encontrar conciertos antiguos de grupos en sus comienzos y cosas así.  No tanto cosas nuevas.  En realidad, no me gusta seguir «lo que está pasando ahora mismo»; tiendo a que las cosas pasen por un proceso de tiempo antes de que las mire, lo que puede parecer muy extraño. No estoy a la vanguardia, sino todo lo contrario. Realmente me gusta volver atrás y tratar de entender «¿por qué es esto significativo?» «¿Por qué ha perdurado?» Porque hay demasiada información en mi cerebro y toda esa información me sobrecarga (Risas). Así que tengo que ser muy selectivo.

 

 

MT: ¿Cuáles han sido tus últimos proyectos?

 TF: A principios de año expuse en Milán, en la galería Vistamare, y también en Jeffrey Deitch, en uno de sus espacios satélite de Los Ángeles. Allí expuse dos obras figurativas más antiguas y dos nuevas. Una se titula «Cocktail Party», son figuras de tamaño natural que están colocadas como en un momento congelado de un cóctel y están hechas de espuma de poliestireno, pintura y elementos multimedia. Luego hay una pieza más antigua, que es un vídeo en el cual se proyecta el juego “Pong” de forma estática. La pieza son dos palas o barras y como una pelota cuadrada. Es una simulación del juego en su estado de reposo, antes de comenzar la partida. Y luego mostré dos nuevas figuras. Una se titula «Big Hug» (Gran abrazo); es una escultura muy pequeña, de 12,7 cm. , que hice con papel de aluminio. Son dos humanoides que se abrazan y se aprietan, como si se fundieran en un abrazo que lo abarca todo. Luego la escaneé en alta resolución, la amplié y la imprimí a unos 92 cm, la recubrí de espuma de poliestireno, que luego pinté con una pintura espejada; más adelante la realizaré en acero inoxidable. Al principio parece como una masa, pero luego descubres dos figuras en este abrazo.  La otra es una pieza de unos 244 cm.  de altura, titulada «Kid» (Niño).  Inicialmente la hice con espuma de poliestireno, luego la cubrí con bandejas y asaderas de lata y objetos y después la pinté con esta pintura espejada.  Así que su superficie es muy activa y hay un montón de objetos y cosas en él y. Eso es lo que ha estado sucediendo y luego hay otras cosas en el futuro.

 

 

MT: Sobre los trabajos de vídeo, ¿cómo surgieron?

TF: B llevo mucho tiempo trabajando con materiales, así que fue una decisión consciente hacer una exposición sin materiales, en cierto sentido, se podría decir que con luz; sólo luz, una especie de no-material.  Y creo que todo comenzó cuando tomábamos café en la cama con mi mujer por las mañanas durante la primavera y la luz entraba por las ventanas, se fracturaba, ondulaba, cambiaba en la pared y se movía lentamente. Probablemente habrás visto estos tipos de fenómenos todo el tiempo. Vivimos cerca del agua, así que tenemos muchas imágenes de agua y pensé “oh, tengo que construir algunas cosas así”. No quería que se presentaran en una habitación oscura, quería que se presentaran en una habitación donde la luz fuera normal para que se volvieran más tenues, casi como alucinaciones. Así que empecé a construir estas proyecciones de vídeo. Cuando las presenté al principio, eran muy sutiles. Quería que al entrar por primera vez en la sala no vieras nada, pero que poco a poco fueras descubriendo estas cosas, fueran lo que fueran, y empezaras a formarte ideas sobre ellas o dijeras ¿Qué es esto? Me encontré que la gente quería verlas en una habitación a oscuras para que sean más claras, pero una cosa de ellas es que juegan con ese deseo de claridad, y son como una especie de fantasmas. Por eso me pareció interesante presentarlas así.

 

 

Para conocer más acerca de la obra de Tom Friedman, pueden visitar su pagina web: https://www.tomfriedmanartist.com/