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21 marzo, 2019

Mercedes Azpilicueta y el aleteo del lenguaje

Por Ana Frandzman

Mercedes Azpilicueta y el aleteo del lenguaje

Cuerpo, voz y palabras desde una perspectiva feminista

 

En el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires se encuentra hasta el 11 de abril la primera exposición panorámica de Mercedes Azpilicueta, artista argentina, nacida en La Plata y radicada en Holanda desde 2011.

Este conjunto de obras, tiene como hilo conductor dar cuenta, cómo, en el discurrir, la lengua se libra de lo instituido de la comunicación dando lugar a la subjetividad. La exposición cuenta con instalaciones que combinan recursos sumamente ricos y variados: lo perfomatico, lo audiovisual, la poesía lírica, son sólo algunas de las aristas que delicadamente imbricadas dan cuenta de cómo el lenguaje apunta a un más allá de lo que formalmente dice. La propuesta no termina aquí, la voz adquiere un papel fundamental en la muestra ya que a través la exploración de sonoridades la artista investiga de qué manera en el cuerpo vibra el lenguaje.

Este artículo invita a pensar cuáles son los puntos de encuentro entre la muestra de Azpilicueta y la teoría psicoanalítica, desde una perspectiva lacaniana,

La paradoja del decir

A lo largo de su obra, Jacques Lacan propone que hay una relación inmanente entre la fundación del sujeto y el encuentro del cuerpo con el lenguaje, al decir que «el inconsciente está estructurado como un lenguaje» (1972-1973, p.28) Léase aquí en itálicas, que es como un lenguaje que el inconsciente se estructura y no por el lenguaje. Este detalle permite discernir, que no hay univocidad en la manera en la que el lenguaje se construye, sino que éste se articula singularmente en cada sujeto, configurando su inconsciente. A la altura del seminario «Aún» Lacan va a llevar esta cuestión un poco más lejos: « el lenguaje en primer lugar, no existe (…) sin duda está hecho de lalengua». (1972-1973.p.167)

Con esto se refiere a que en el comienzo de la constitución subjetiva no se busca comunicar «la comunicación (…) no es lo que es primitivo, en el origen S no tiene nada que comunicar, por la razón de que todos los instrumentos de la comunicación están al otro lado; en el campo del Otro, y de él tiene que recibirlos. Es del Otro de quien el sujeto recibe su propio mensaje» (1962-3 p.294)

Entonces, lo único, lo no universalizable, lo fundante de cada sujeto, se constituye a través de un Otro, quien significa, haciendo pasar por su código, lo que el niño transmite en su «laleo». El inconsciente se estructura entonces como una lalengua, «esta lalengua que escribo en una sola palabra (…) para designar lo que es el asunto de cada quién, lalengua llamada materna» (1972-3; p.166)

Cuando en el sujeto que habla aparece algo del orden del tropiezo (por ejemplo un lapsus, un chiste, un sueño) es cuando aparece algo de lalengua, y es así como en su estatuto se valora la cuestión del equivoco, «No es de ningún modo al azar que en lalengua, cualquiera que ella sea, cuya primera impronta recibió alguien, una palabra es equívoca» (1975).

Esta vertiente del lenguaje aparece en la obra de Mercedes Azpilicueta especialmente en «Dear sister» (2011), planteada en una carta en formato de videoinstalación dónde la artista se dirige a su hermana, para relatarle situaciones cotidianas de su vida en el exterior. En el marco de una pantalla, titilan las frases que la conforman, dónde se mezcla lo descriptivo, lo sentimental, lo anecdótico. Señala Hakel en «Yo hablo mi cuerpo» el texto curatorial de la obra, que « el texto también es una forma de habitar otra lengua. Paradójicamente escrito en inglés, en él la artista valora los errores de ortografía como si fuesen la puerta a una nueva acepción de las palabras, menos correcta pero más subjetiva y significativa» (2018-19)

Este modo de hacer uso de las palabras da cuenta de que hay, en el lenguaje, algo que se escapa, en un más allá de la comunicación; desafiando la instantánea búsqueda de comprensión del espectador. La intención de la artista, de equivocar el mensaje para hacer aparecer algo de la estofa subjetiva puede pensarse en comunión con la noción lacaniana de que «lalengua sirve para otras cosas muy diferentes de la comunicación» (1972-3, p.166)

 

 

Equivocar el sentido es entonces un acontecimiento singular ligado al lugar de lalengua en el sujeto, el psicoanálisis plantea que vivimos en un malentendido y que éste es estructural, debido a que cada sujeto fue fundado en una lalengua propia, que se vislumbra en las distintas maneras de decir. Algo de esto, también resuena en «Volver a casa expandiendo la voz» (2012) obra que consta de una recopilación de mensajes de texto del celular de Azpilicueta por un año, articulados con poemas y entonados por la misma artista en una pieza performatica « “te quiero Chau/ ¿cómo estás pum?/ ¿recuperada?/ si están por la zona/ estoy en el cafecito de pasteur y corrientes/ besos cuchufru/ pum me llamó gato/ diluvia y no vuelve”. El discurso se compone de momentos de encuentro y desencuentro con el otro que nos llevan desde la sensación de una enorme cercanía hasta la imposibilidad de comunicarse: ese momento en que el lenguaje gira en falso, convertido en una máquina casi automática y frustrante de saludos y monólogos » (2018-19)

La corporización de la voz

El estatuto del cuerpo en relación con el lenguaje hablado es un campo que explora la artista a lo largo de muchas de las instalaciones que se exhiben en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. A través de lo performatico logra habitar la manera en que éstos confluyen y se definen uno a otro en continua transformación: «Un mundo raro es el resultado de esta experimentación, que unió la mirada holística de cuerpo y alma de Spinoza, referente de performances históricas de artistas como Bruce Nauman, Lygia Pape y Lygia Clark, y el despecho emocional de un bolero de la mexicana Chavela Vargas. Enfundada en una armadura Adidas, Azpilicueta se retuerce, gesticula, habla sola, canta y explora todas las formas sonoras físicamente posibles de su voz. Investiga la caja de resonancia que es el cuerpo y busca expandirla con respiraciones exigentes del yoga y ejercicios físicos, para que pueda albergar más; como una carpa que se infla en un festival para que entre una multitud.» (2018-19) En las escenas se muestra el cuerpo desde una perspectiva poco común, el ojo de la cámara visibiliza que no hay sólo una manera de mostrar/mirar el cuerpo, rompiendo también desde este lugar con el lugar normativo del cuerpo.

 

 

En la Conferencia en Ginebra sobre el síntoma Lacan dice que «Es siempre con la ayuda de palabras que el hombre piensa. Y es en el encuentro de esas palabras con su cuerpo que algo se perfila. (…) si no hubiera palabras, ¿de qué podría testimoniar el hombre? Es ahí que él pone el sentido, el lenguaje, (…) interviene siempre bajo la forma de lo que yo llamo con una palabra que he querido formar tan cercana como fuera posible de la palabra laleo {lallation} — lalengua {lalangue}» (1975)

¿Cómo irrumpe en un primer momento el lenguaje en el sujeto sino es a través de la voz? «Todo lo que el sujeto recibe del Otro a través del lenguaje lo recibe en forma vocal » (1962-3, p.296), la voz del Otro subjetiviza al niño en estado de prematuración marcando aquellas sonoridades en las que luego el sujeto encontrará su frecuencia. El sujeto a venir, en este sentido, está precedido por el lenguaje y nace inmerso en él, es hablado incluso antes de nacer. Es por eso que lo que «liga el lenguaje a una sonoridad es algo más que una relación accidental» (1962-3, p.296), la sonoridad adquiere aquí un valor totalmente instrumental, porque el cuerpo « no resuena ante cualquier cosa (…) solo resuena ante su nota » (1962-3, p.297) esa nota que dialectiza con el lugar del Otro y desde donde también se constituye la lalengua.

La corporización de la voz atraviesa toda la muestra adquiriendo un protagonismo estelar. Yegua Yeta Yuta (2015), consta de dos bellísimos lienzos bordados con una lista de insultos en género femenino escritos en lunfardo, del techo cuelgan auriculares donde se escucha a la artista poniendo su propia voz a las palabras bordadas. Usando distintas intensidades de entonación genera un efecto en el cuerpo que amplía radicalmente el alcance de la obra. No sólo entra en acción el interjuego entre lenguaje, voz y cuerpo, sino que lo emplea para denunciar las distintas formas de violencia instaladas históricamente hacia la mujer. El hecho de que estén en lunfardo, no solo las disfraza sino que también marca temporalmente el tiempo que lleven invisibilizadas. Logra e un contrapeso que se exhiban a través del bordado, una práctica femenina, ancestral y colectiva.

Es en este punto, dónde la palabra, en especial la hablada, genera un afecto a nivel del cuerpo queda revelado que los efectos de la lengua rebasan lo que el lenguaje enuncia excediendo el plano de la comunicación. Si el cuerpo habla, es porque en él, el lenguaje aletea conmoviendo a cada sujeto de manera singular.

Este es sólo un recorte de la vasta investigación plasmada en la muestra de Mercedes Azpilicueta, su obra es una experiencia que interpela constantemente a una deconstrucción de la lengua y sus efectos en el cuerpo.

 

 

Bibliografía:
-Lacan, J (1962-1963) El seminario de Jacques Lacan; libro 10: La angustia. Buenos Aires, Paidós.
-Lacan, J (1964) El seminario de Jacques Lacan; libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires, Paidós.
-Lacan, J (1972-1973) El seminario de Jacques Lacan; libro 20: Aún. Buenos Aires, Paidós.
-Lacan, J (1975) Conferencia en Ginebra sobre el Síntoma, Escuela Freudiana de Buenos Aires.
-Hakel, Laura. (2018-2019).Yo hablo mi cuerpo. http://www.mercedesazpilicueta.info/
https://mercedesazpilicueta.info/wpcontent/uploads/pdfs/Mercedes_Azpilicueta_Texts_4texts.pdf

Las imágenes fueron extraídas de:
-Azpilicueta, Mercedes (2018). http://www.mercedesazpilicueta.info/